jueves, 8 de diciembre de 2016

SIMPATIA

Tendencia afectuosa entre las personas, que es espontánea y recíproca.
Implica la inclinación afectuosa y amistosa que alguien tiene para con otra/otras y que suele ser natural y mutua, es decir, el otro también la siente por nosotros.
Cuando dos individuos se sienten bien juntos, acompañados, que el otro estará cuando se lo necesite, o que se alegrará cuando las cosas nos vayan bien, hablaremos de la presencia de la simpatía entre ambos.
También debemos decir que es común sentir simpatía por alguien aunque no se lo conozca en detalle, o personalmente, y esto es posible porque a través de algún medio, por ejemplo un medio de comunicación masiva nos sentimos a gusto y conformes con la manera en que piensa, actúa o lo que ha hecho al respecto de un asunto puntual.
Una persona que vemos por la teLé que ayuda a los más pobres brindándoles comida y techo, sin dudas, despertará en nosotros simpatía aunque no la hayamos visto jamás en la vida. Esa acción tan altruista que realiza es suficiente para conmovernos y hacer que la admiremos.
Asimismo se puede sentir simpatía por una ideología que sostiene una agrupación política o por un club deportivo.
Cuando hablamos de simpatía, también hacemos referencia a una actitud alegre y satisfecha hacia la vida, por lo cual una persona simpática o que posee simpatía es entendida como una persona alegre que siempre está bien dispuesta en el trato con los demás. La palabra simpatía proviene del idioma griego sympatheia que significa "sufrir o sentir juntos".
La simpatía es una característica de la personalidad de una persona que supone reacciones alegres, educadas y agradables frente a las situaciones cotidianas de la vida.
Así, la simpatía puede notarse cuando una persona saluda a otras, cuando enfrenta la realidad con gracia y alegría, etc. La simpatía no debe ser entendida necesariamente como sentido del humor ya que la persona que posee simpatía no es necesariamente una persona que se considere cómica o graciosa si no que presenta una actitud agradable y afable en las circunstancias que le tocan vivir. Para muchos, la simpatía no es una característica necesariamente constante ya que la vida nos pone ante situaciones complejas y difíciles, y entonces a veces es normal perderla.
La simpatía también puede ser entendida como una manera de demostrar compasión o preocupación por el otro, especialmente cuando el otro se encuentra pasando por situaciones dolorosas o complicadas. Una actitud simpática (o también empática) es una actitud que hace que la persona pueda sentirse cercano al otro y que le pueda demostrar su acompañamiento justamente a partir de esa cercanía en términos de sensaciones o sentimientos. La simpatía, en este sentido, no es necesariamente una actitud alegre sino más bien una actitud solidaria y agradable de una persona hacia otra que está sufriendo o que se encuentra ante vicisitudes complejas y duras.

miércoles, 7 de diciembre de 2016

SOLEDAD

La soledad es uno de los sentimientos, más comunes que podemos atravesar los seres humanos en la vida y que se caracteriza por la falta de un acompañamiento, que es lo que comúnmente genera que no nos sintamos solos. Cuando sentimos soledad estamos solos, nos sentimos de esa manera.
El término soledad, entonces, refiere la carencia de compañía que experimenta un individuo. Este aislamiento y falta de contacto con otras personas puede deberse a diferentes cuestiones, por propia elección de la persona porque se siente triste y no tiene ganas de vincularse con otros, o bien por el contrario, porque le gusta y disfruta estando sin ningún tipo de compañía; otras causas pueden ser una enfermedad altamente contagiosa, hábitos sociales desviados, o la imposibilidad de encontrar alguien con quien compartir su vida, en el caso que la soledad sea en materia de pareja, entre las más comunes.
Cuando el período de tiempo de la soledad es relativamente corto, generalmente, es apreciada o valorada por el resto del mundo como una necesidad momentánea que tiene la persona en cuestión porque necesita tranquilidad como consecuencia de alguna decisión importante que deberá tomar, entonces, no puede ser distraído, por trabajo o simplemente por la necesidad de privacidad que todos tenemos en algún momento de nuestras vidas. En tanto, cuando la soledad se extiende casi, casi indefinidamente en el tiempo, tal cuestión suele ser decodificada como una situación desagradable que le causará serios perjuicios sociales a quien la manifiesta.
Porque debemos destacar a propósito de esto que el común de la gente entiende y percibe a la soledad como una cuestión negativa y mala, si bien como ya dijimos existen excepciones, normalmente, la gente se compadece y lamenta cuando sabe que alguien está solo, que no vive con nadie, que no tiene con quien compartir su vida sentimental.
Aunque algunos disfruten de su soledad y no les pese, hay otros que le temen tremendamente y por eso se esfuerzan por no quedar solos en la vida.
Ahora bien, la idea no es dejar de estar solos a cualquier precio pero sí tratar de abrir nuevos canales de comunicación y de actividades que nos permitan conocer gente, interactuar con ellos para de esta manera poder generar nuevos lazos de amistad, de amor, que terminen con la soledad.
Como dijo alguna vez Dios no está bueno que el hombre esté solo y creó a la mujer… y aunque suene a frase hecha es una cierta verdad… La vida con compañías de las buenas, aquellos que nos quieren, nos aprecian, nos contienen cuando estamos mal o nos aconsejan cuando estamos por cometer algún error, siempre será mucho mejor que una vida sin eso, eso es una realidad, por más que a veces esté bueno estar un rato, solos con nosotros mismos.
los monjes, no lo ven  como algo negativo sino todo lo contrario, consideran a la misma como una manera de iluminación espiritual.
La soledad puede distinguirse como soledad física y soledad mental. La primera se pone en práctica cuando por alguna razón es necesario que la persona se desconecte de todo tipo de distracción para así trabajar o meditar.
Algunos síntomas que ayudarán a reconocer si alguien manifiesta una soledad de tipo impuesta son los siguientes: alucinaciones, ansiedad, distorsión en la percepción del espacio y del tiempo.
Si bien no es una ley inquebrantable, los jóvenes suelen adaptarse mucho más fácilmente a la soledad que la gente mayor.
También, el término es empleado para dar cuenta de aquellos lugares desiertos o muy poco habitados. Nos gustó mucho pasear por las soledades del bosque.
Y el otro de los usos del término, también muy extendido, dice que la soledad es aquel estado de pesar y melancolía que experimenta una persona tras la ausencia, pérdida o muerte de algún ser querido. Cuando alguien cercano a nosotros fallece el sentimiento de soledad aflora y jamás desaparecerá en relación a ese ser querido que ya nos acompañará jamás.

SOLIDARIDAD

Es aquel sentimiento o también considerado por muchos un valor, a través del cual las personas se sienten y reconocen unidas y compartiendo las mismas obligaciones, intereses e ideales y conformando además uno de los pilares fundamentales sobre los que se asienta la ética moderna. A instancias de la Sociología, el término solidaridad goza de una especial participación en dicho contexto , siendo, como dijimos, un sentimiento que supone la unidad de los lazos sociales que unirán a los miembros de una determinada sociedad.
De este modo se dice que una acción es solidaria cuando está orientada a la satisfacción de las necesidades de los otros y no a las propias. Así, la idea de solidaridad expresa el apoyo a una causa ajena. En ese sentido, se trata de un tipo de ayuda o colaboración que viene precedida por un sentimiento de empatía por las circunstancias de los demás.
La solidaridad se puede entender desde una perspectiva individual y colectiva y, por otro lado, como un fenómeno sociológico relacionado con la dimensión moral del ser humano.
Si alguien toma la decisión de ayudar a otra persona o a un colectivo necesitado está realizando una acción altruista y generosa, ya que renuncia a una parte de su dinero o de su tiempo para destinarlo a quien más lo necesita.
 entre la solidaridad mecánica y la orgánica. La primera se refiere a  colaboración propia de los clanes primitivos, en la que los individuos establecen lazos comunitarios y sentimientos colectivos que propician la ayuda mutua. La solidaridad mecánica, en cambio, es propia de las sociedades complejas y se lleva a término entre individuos que no son semejantes sino que tienen diferencias significativas.
El concepto de solidaridad nos recuerda que existe su cara opuesta, la insolidaridad. Las dos tendencias forman parte de la condición humana y en algunas ocasiones se presentan al mismo tiempo, por ejemplo en la guerra (la guerra en sí misma implica la destrucción del oponente pero en ella se producen acciones altruistas y desinteresadas).
La idea de solidaridad la encontramos en diversos contextos. Así, en la mayoría de tradiciones religiosas hay propuestas afines a la solidaridad (recordemos la compasión o la caridad del cristianismo). Si nos situamos en las coordenadas de la reflexión ética encontramos debates sobre el concepto (por ejemplo, la discusión sobre el altruismo versus egoísmo). Por otra parte, en la propia idea del estado se puede percibir un sentido de la solidaridad (por ejemplo, las acciones promovidas por la administración que tienen como objetivo ayudar a los más desfavorecidos).
La solidaridad implica inicialmente una ayuda desinteresada a los demás. Sin embargo, en ella hay un claro componente de utilidad. De hecho, si ofrecemos nuestra generosidad nos vamos a sentir mejor con nosotros mismos y, por lo tanto, vamos a salir ganando de alguna manera.
Por último, la solidaridad es una consecuencia lógica de la dimensión social del ser humano. En este sentido, tenemos el impulso natural de satisfacer nuestras necesidades pero al mismo tiempo sentimos empatía por los demás y este sentimiento es el origen de la acción solidaria.

martes, 6 de diciembre de 2016

SOMETIMIENTO

Se entiende por sometimiento a aquel acto mediante el cual una persona maltrata a otra, la obliga a hacer algo contra su voluntad, la fuerza, la hace sentir profundamente mal. El sometimiento parte de un sentimiento de perversión que hace que una persona (conciente o inconcientemente) se sienta superior al otro y disfrute con placer el maltratarlo. Si bien el sometimiento entre animales también existe, el peligro del sometimiento entre humanos reside en el hecho de que al ser conciente muchas veces se genera un sentimiento de adicción o de goce que el que somete desarrolla, por lo cual se vuelve el sometimiento un acto común y cada vez más exacerbado.
Los psicólogos y analistas describen al sometimiento como una actividad normal o común entre seres que pertenecen a una misma comunidad o no. El sometimiento no sólo daña la psiquis y muchas veces también el físico del que lo sufre si no que además genera una sensación adictiva de placer y de superioridad en aquel que lo ejerce. Si bien el sometimiento puede no estar basado en la violencia física, siempre supone algún tipo de violencia psicológica o emotiva desde el momento en que una persona obliga o fuerza a otra a hacer algo contra su voluntad. Además, el sometimiento implica siempre un alto nivel de degradación, humillación y negación del que es sometido.
El sometimiento es hoy en día una forma común de actuar especialmente entre algunos grupos sociales, por ejemplo desde el hombre hacia la mujer, desde los ricos hacia los humildes, desde los que poseen conocimiento hacia los que no, etc. Sin embargo, a lo largo de la historia de la Humanidad ha desarrollado el hombre actos que implican alguna forma de sometimiento, incluso en niveles que hoy en día no son aceptables. Tal es el caso de la esclavitud o de la servidumbre, ambas dos formas de trabajo forzadas que impedían al individuo actuar libremente y que lo sometían a los deseos y prácticas violentas de sus amos o de quienes poseían poder sobre ellos. Las guerras han sido también históricamente formas 'justificadas' de ejercer sometimiento sobre las poblaciones vencidas.

SORPRESA

Se trata de una reacción emocional neutra, que no puede ser clasificada en base a su afecto positivo o negativo, como agradable o desagradable,  no sólo depende del tipo de emoción, sino de la intensidad con la que se dispare en cada situación. En este punto conviene hacer una aclaración importante, y es que afecto positivo y afecto negativo no son los dos extremos de un mismo continuo, sino que son sistemas afectivos diferentes y parcialmente independientes entre sí. En efecto, se trata de dos dimensiones unipolares, una positiva y otra negativa, en cuyo punto de intersección se sitúa la sorpresa.
Una última característica propia de la sorpresa viene dada por el hecho de ser la emoción más breve de cuantas existen. De este modo, esta emoción se produce de forma súbita ante una situación novedosa o extraña, y desaparece con la misma rapidez con la que apareció. Además, suele dar lugar, también de un modo muy rápido, a la aparición de otras emociones.
De esta manera, se puede definir la sorpresa como una emoción singular, que se caracteriza por su reacción ante algo imprevisto o extraño, y, como consecuencia de ello, la atención, la memoria de trabajo y en general todos los procesos psicológicos se dedican a procesar la estimulación responsable de esta reacción. Las principales condiciones elicitadoras de esta emoción son las siguientes: 
En general, los estímulos novedosos, de una intensidad débil o, como mucho, moderada.
La aparición de acontecimientos inesperados o fuera de contexto. 
Los aumentos bruscos en la intensidad de la estimulación.
La interrupción inesperada o el corte de una actividad en curso.
En cuanto a las funciones de la sorpresa, tal y como ocurre con la mayoría de las emociones básicas, las funciones adaptativas son las que juegan un papel más prominente. Así, la sorpresa facilita la aparición de una reacción emocional y conductual apropiadas ante situaciones novedosas. Para ello, elimina las actividades residuales en el sistema nervioso central, que pueden interferir con la reacción apropiada ante las nuevas exigencias de la situación. De este modo, produce el bloqueo de otras actividades y la concentración de esfuerzos en el análisis del evento sorprendente o inesperado, que es mayor cuando las condiciones tienen una alta relevancia motivacional.

SOSIEGO

Aunque no se trata de una palabra que en nuestro idioma usemos con mucha frecuencia, el término que nos ocupa, sosiego, se puede usar cuando se refiere a la tranquilidad, la calma y la serenidad que caracteriza a algo, un acontecimiento, un lugar, o una persona, entre otras alternativas.
 Se vincula con cuestiones como  la paz, la moderación y la relajación, se la considerará como positiva, es decir, transmite una idea, una referencia agradable.
Donde es más habitual de encontrarla es en aquellos escritos o textos de corte poético, donde los autores la suelen emplear para referir la calma que domina a un lugar geográfico. Aquellos lugares poco poblados en el campo, cerca del mar, que se relatan y describen en algunas obras literarias son descriptos como dueños de sosiego.
Como consecuencia, el caos, la intranquilidad, la alarma, la excitación y el desasosiego son las caras opuestas al sosiego y lo que nos permite identificar y valorar el sosiego, porque en definitivas cuentas a quien le gusta atravesar momentos de caos o de intranquilidad… a nadie por cierto y entonces de ello surge su gran valoración.
Si bien hay personas que gustan del ruido de la ciudad o de estar constantemente activas, desplegando tareas, yendo de un lugar al otro, lo que popularmente se dice no paran ni un minuto o no tienen tiempo para nada, un rato de sosiego siempre se recomienda como ideal para poder relajarse de las obligaciones y el trajín diario y por supuesto para reflexionar acerca de aquellas cuestiones importantes, que si uno está metido en la vorágine difícilmente lo puede hacer.

SUFICIENCIA

El concepto de la suficiencia se aplica a todas las áreas de la vida en que se busque resolver un tema definitiva-mente (en la mente en forma definitiva).
Se aplica a todos los excesos, sedentarismo, adicciones varias, sentimientos de faltas momentáneas, carencias profundas, angustias, miedos, desórdenes en el uso del tiempo y distintos temas específicos de la vida que no se tengan resueltos, “darse cuenta” en la mente de cada persona, sobre cómo entrenar, incorporar y aprehender un nuevo concepto liberador de las cinco ideas erróneas, que fueron preestablecidas por la sociedad de los excesos y que, condicionan a las mentes de las personas desde que nacen sin que estas se “den cuenta”, a vivir una vida nunca decidida por ellas.
 Lo suficiente no tiene medida, no es ni mucho ni poco ni grande ni chico…porque mucho, poco, grande o chico ¿comparado con qué?: con una idea errónea que hay en la cabeza de lo que es suficiente para ser feliz en cada área de la vida.
Si tienes lo suficiente tienes todo. Si tienes todo no te falta nada. Si no te falta nada estas completo. Si estás completo no tienes faltas momentáneas, carencias profundas o vacíos, ni necesitas ningún tipo de excesos para ser feliz. Sin los excesos viene la paz, la calma y el alivio: el alivio de lo suficiente. Con paz, calma y con alivio llegan la delgadez saludable y la estabilidad tantas veces buscada en todas las áreas de la vida.
Con el concepto de la suficiencia desaparece el sentimiento de restricción, porque ninguna persona puede sentirse restringida en nada, porqué en cada momento de su vida tiene todo lo que quiere en cada área de la vida.
 Desaparece el concepto de compulsión, una compulsión es un deseo irrefrenable de hacer algo, que aparece súbitamente, porque la compulsión siempre se produce cuando la persona está en restricción. Con el concepto de la suficiencia la persona nunca está en restricción y siempre tiene todo lo que quiere en todas las áreas de la vida, por lo tanto nunca puede tener una compulsión.
Desaparece la sensación de angustia del llamado vacío existencial. Cuando una persona tiene lo suficiente tiene todo lo que quiere a cada momento del día en todas las áreas de su vida, está completa, por lo tanto nunca hay lugar para ningún tipo de vacío producido por faltas o deseos no cumplidos. Al no haber vacío ni faltas, no hay angustias.