jueves, 19 de enero de 2017

FURIA

La furia es un estado emocional que afecta a los seres humanos y que se caracteriza por la manifestación de una enorme ira, enojo, contra algo o contra alguien. Es decir, la persona que experimenta furia se mostrará extremadamente irritable en su manera de hablar y de moverse y por ello es muy frecuente que grite y hasta que exhiba algunos síntomas físicos de esa furia que vive como ser: aumento del ritmo cardíaco, de la presión y del nivel de adrenalina, entre otros.
Normalmente, la furia es una respuesta que damos los individuos ante la percepción de un peligro, una amenaza, o un daño sobre nosotros, sobre nuestro entorno, o sea, sobre algo que se aprecia demasiado.
Ahora bien, la furia puede aparecer en un determinado momento de nuestras vidas y como consecuencia de una acción o situación que desencadena a la misma y luego, tras superarse la situación, desaparecer. Pero por otro lado puede suceder que la furia sea una característica más de la personalidad de una persona y aquí sí la furia puede convertirse en un difícil escollo para el desarrollo y la convivencia social de esa persona dentro de la comunidad. Por caso, es importante que en estas situaciones, la persona se someta a tratamientos psicológicos que la ayuden a superar tal rasgo.
Cabe destacarse que la furia no solamente es patrimonio de los seres humanos, también los animales la manifiestan, aunque claro, más elementalmente, como por ejemplo mostrando sus dientes, gruñendo.
Pero también usamos la palabra furia para expresar otras cuestiones como ser: aquella actividad que se caracteriza por la violencia que presenta (la furia del viento arrasó con todo a su paso); la gran velocidad con la cual sucede algo (estoy yendo a tu encuentro con toda la furia); el coraje y el ímpetu que demuestra alguien (el jugador peleó con furia a su rival hasta el último minuto).

GENEROSIDAD

Entendida como una de las virtudes más importantes e inherentes al ser humano, la generosidad puede ser descripta como la actitud de dar o darse uno mismo por o para otro individuo o ser vivo. El término generosidad proviene del latín, generosus, concepto que hace referencia a la procedencia noble y virtuosa de un individuo. Si bien en la Antigüedad la palabra se relacionaba más que nada con una cuestión de linaje y nobleza, hoy en día es utilizada para marcar la virtud de entregarse para el beneficio de quien más lo necesita.
La generosidad puede ser entendida como una de las virtudes y características más puras y nobles del ser humano ya que implica siempre acceder a ayudar o asistir a otro que lo necesita de manera voluntaria y sin que nadie fuerce a nadie. La generosidad, al mismo tiempo, puede suponer entrar en una situación de menor comfort o comodidad a la hora de mejorar la situación de otro, por ejemplo cuando se donan diferentes elementos que son de uso común para una persona pero que son más necesarios para otra.
Hay diversas maneras de realizar actos de generosidad, ya sea donando tiempo, objetos, dinero o cualquier tipo de asistencia o contención. En este sentido, uno puede ser generoso en diferentes espacios, situaciones y momentos, tanto de manera organizada y preestablecida (por ejemplo, cuando se forma parte de una organización caritativa) o en la vida cotidiana, de manera espontánea y repentina (como por ejemplo cuando se ayuda a cruzar la calle a un anciano o no vidente).
Lo opuesto de la generosidad y del altruismo es el egoísmo, aquel rasgo que se basa en la extrema importancia dada a uno mismo por sobre los demás. Si bien las sociedades actuales muestran un alto índice de egocentrismo e individualismo (causado por el interés en lo material y en la satisfacción de las necesidades propias), también hay significativas muestras de solidaridad que pueden expresarse en eventos específicos (ante una catástrofe) o en hechos simples de la vida cotidiana.

GOZO

Gozo es una palabra que proviene del griego antiguo y el latín; del griego antiguo proviene de la palabra Xapa que significa deleite grandemente y lleno de gozo y en el latín la encontramos por Gaudium, y que hace referencia a la alegría del ánimo o al sentimiento de complacencia al poseer o recordar algo apetecible. Gozar, por lo tanto, está asociado a disfrutar y a toda acción que genere felicidad al sujeto.
Sentimiento de placer, satisfacción, alegría, regocijo, por el disfrute de una cosa, acto o acción que conlleva por lo poseído o el placer por haber realizado con buen fin una meta, produciendo la emoción que se siente por completar algo que gusta en demasía, poniendo de manifiesto el gozo en la fe de obtener algo deseado, anhelado, que produce alegría intensa y placentera; que experimenta una persona al sentirse satisfecha.
 Desde un punto de vista cristiano, se considera una virtud, que tiene su origen en el Espíritu y se relaciona con actos de caridad. Se considera que el gozo es una virtud la alegría y complacencia que siente el cristiano en la extensión del Reino de Dios y su justicia, tal como lo da a entender el mismo apóstol (1 Cor 8, 6). Se pone de manifiesto por una profunda alegría espiritual en los corazones de los adoradores de Dios, siendo el Espíritu Santo una parte activa y presente en el Dios Padre y Jesús como su hijo haciendo una triada de complementos perfectos; en una comunión con lo creado y su creador; y aunque afecta al cuerpo se produce en el alma del ser, en sus facultades más elevadas del alma porque el Espíritu Santo es donde habita y su mayor virtud es ayudar a no perder el gozo al pasar por tribulaciones ni desaciertos. O sea no es una alegría pasajera por las buenas circunstancias de un momento especial, es una felicidad y satisfacción permanente que permanece no de lo externo sino de la fe interna y la comunión en Dios.
Gozo también es una isla de Malta encontrada en el Mar del Mediterráneo, es muy visitada por su belleza y esplendor. En la mitológica leyenda de la Odisea de Homero, se cree que esta isla de gozo es la misma isla mencionada allí como la Isla de Calipso, describiéndola como un paraíso místico hermosamente apacible.
'Mi gozo en un pozo'
Se trata de una expresión coloquial que significa que las ilusiones de una persona se han desvanecido. Por ejemplo: 'No he conseguido aquel puesto de trabajo... mi gozo en un pozo'.

HASTÍO

Se produce hastío cuando se experimenta un aburrimiento intenso. La palabra tedio, hartazgo, apatía, indiferencia, desgana o fastidio son algunos de sus sinónimos. Curiosamente, el vocablo hastío proviene del latín, concretamente de fastidium, que equivale a repugnancia.
En relación con la comida se produce hastío cuando los alimentos resultan aborrecibles. Así, si alguien come habitualmente un plato determinado puede llegar un punto que sienta aversión y rechazo hacia él. Por otra parte, los alimentos que nos desagradan también producen asco o hastío.
Ciertas situaciones repetitivas nos resultan monótonas, pues no aportan ningún estímulo o aliciente. Cuando esto sucede se produce hastío y se trata de una sensación de cierta tristeza y desmotivación.
Una sensación pasajera de hastío es una circunstancia muy habitual y sin demasiada importancia y se puede solucionar fácilmente (por ejemplo, realizando una actividad entretenida). Sin embargo, cuando se prolonga en el tiempo puede llegar a ser un síntoma de un estado depresivo. Hay que tener en cuenta que el hastío está asociado a la inapetencia, a la pereza y al cansancio vital. Para superar el tedio y el desánimo los psicólogos recomiendan una serie de pautas:
1) incorporar algún hobby o pasatiempo en nuestra vida diaria,
2) establecer unos objetivos a corto, medio y largo plazo,
3) introducir hábitos saludables (especialmente ejercicio físico y una buena alimentación),
4) cuidar el aspecto físico y
5) incorporar mecanismos de recompensa para auto-estimularnos.
Estos consejos pueden ser de utilidad, ya que el hastío genera una cierta adicción y algunas personas están "enganchadas" a la tristeza. Desde un punto de vista psicológico, el hastío presenta dos versiones, una moderada y pasajera y otra de tipo crónico.
Algunos filósofos han abordado la cuestión del hastío. Los estoicos hablaban de la indiferencia emocional y la apatía. Los existencialistas se han ocupado del concepto de angustia existencial o de la vida como algo carente de sentido. Para Schopenhauer, el placer desmedido nos lleva a la insatisfacción. El nihilismo es una corriente que se basa en la negación del sentido de la existencia humana.

miércoles, 18 de enero de 2017

HONESTIDAD

La honestidad es un valor o cualidad propio de los seres humanos que tiene una estrecha relación con los principios de verdad y justicia y con la integridad moral. Una persona honesta es aquella que procura siempre anteponer la verdad en sus pensamientos, expresiones y acciones. Así, esta cualidad no sólo tiene que ver con la relación de un individuo con otro u otros o con el mundo, sino que también puede decirse que un sujeto es honesto consigo mismo cuando tiene un grado de autoconciencia significativo y es coherente con lo que piensa. Lo contrario de la honestidad sería la deshonestidad, una práctica que comúnmente es repudiada en las sociedades contemporáneas, ya que se la asocia con la hipocresía, la corrupción, el delito y la falta de ética.
A través de la historia de la filosofía, la honestidad ha sido largamente estudiada por diferentes pensadores. Por ejemplo, Sócrates se dedicó a investigar sobre su significado y a indagar sobre qué es verdaderamente esta cualidad. Más tarde, filósofos como Immanuel Kant tratarían de componer una serie de principios éticos generales que incluyeran entre ellos a la conducta honesta. Otro filósofo, Confucio, distinguía distintos niveles de honestidad para su ética: y, de acuerdo con su grado de profundidad, les llamó Li, Yi y Ren. Es motivo de debate si la honestidad es una característica innata del género humano o si es fruto de su interacción en la sociedad. Desde un punto de vista de la conducta animal, otros vertebrados suelen privilegiar su condición individual y, en distintos grados, la de su descendencia por sobre la de otros congéneres. Sin embargo, en los primates, este fenómeno es menos "individualista" y alcanza su cima en el ser humano.
En este sentido, la honestidad (como cualidad ética o moral en sociedad) está también muy ligada a la sinceridad, a la coherencia, la integridad, el respeto y la dignidad. Pero como la verdad humana nunca puede ser absoluta, la honestidad también es un valor subjetivo, en la medida en que depende del contexto y de los actores involucrados. Por esta causa se vuelve muy dificultoso establecer parámetros morales compartidos de una sociedad o de una cultura a otra, e incluso entre grupos o entre individuos, estas concepciones pueden cambiar radicalmente y lo que para uno es una muestra de honestidad para otro no lo es. Así, en algunas culturas se acepta como un hecho honesto la depredación de otros pueblos para favorecer al desarrollo de la propia sociedad; este factor no es bien visto en otras civilizaciones. Del mismo modo, la piratería es claramente un acto deshonesto para la mayor parte de las personas, pero es visto como una "justificable" actitud ante los abusos de los costos de libros, música o programas informáticos. En un paralelismo, la antigua piratería marítima era condenada como una forma de robo por muchos gobiernos, mientras que era vista por otras naciones como una suerte de extraño heroísmo.
En los distintos campos de una sociedad típica, además, el concepto de honestidad es variable y más o menos priorizado. Por ejemplo, se prioriza la honestidad en la ciencia, pero en los ámbitos políticos esta noción es mucho más debatible. Sin embargo, la contaminación de la honestidad ha llegado a diversos campos, en los cuales la condena a este hecho es muy versátil y depende de los estándares aplicados. Así, mientras que un evento deshonesto es repudiado sin dudar por toda la comunidad científica cuando se demuestra un plagio o un fraude, lamentablemente ese ejemplo no se reconoce en muchas ocasiones en los poderes del Estado.

HONORABILIDAD

El honor es una cualidad moral que lleva al sujeto a cumplir con los deberes propios respecto al prójimo y a uno mismo. Se trata de un concepto ideológico que justifica conductas y explica relaciones sociales.
Existen diversas reglas compartidas que se basan en ideales y que constituyen lo que supone una conducta honorable dentro de una comunidad. Por ejemplo: estafar a los padres para obtener dinero no es un comportamiento honorable. Una actitud cobarde, por otra parte, atenta contra el honor de una persona.
El honor, en muchos casos, está vinculado a la dignidad. Si un hombre insulta a la mujer de otro, éste debe, de alguna forma, defenderla y salvar su buen nombre. En caso contrario, vería afectado su honor.
Honor también es un homenaje o agasajo que se tributa a alguien: “Se realizó un banquete en honor a tan ilustre visitante”, “Fue saludado con honores en virtud de su gran desempeño”.
De la misma manera nos encontramos con la existencia de una expresión que emplea el término que estamos abordando en estos momentos. Se trata de la locución verbal “hacer honores a”, con la que se viene a dejar patente que se está demostrando que alguien es digno de un elemento o hecho concreto. Un claro ejemplo de ello sería la siguiente frase: “El Príncipe con su intervención hizo honores a su título”.
En este sentido, tampoco hay que olvidar otra locución que también usa el citado concepto. Se trata de “hacer los honores”. Una locución verbal esta que cuenta con dos significados posibles. Así, en primer lugar, se utiliza para determinar que un anfitrión está atendiendo de manera conveniente a sus invitados. Y por otro lado, se refiere a los propios invitados cuando toman bastante comida de la que les han puesto manifestando así aprecio por ella.
Otro uso del término se refiere al acto por el cual una persona se siente enaltecida: “Que un escritor de su talento tenga palabras tan elogiosas sobre mi obra, es un verdadero honor”, “La visita de su Majestad es un honor para todo el pueblo”, “El honor más grande de vida fue haber jugado un partido frente a los ojos de mi ídolo”.
Cuando el término se aplica a la mujer, hace referencia a la honestidad y el recato: “Estela vio su honor ultrajado ante las palabras de Humberto”, “Señora, tenga el decoro de salvar su honor y deje de hacer el ridículo”.
Todo ello sin olvidar tampoco que existe la expresión dama de honor. Se trata de un término que viene a hacer referencia, por ejemplo, a la mujer que en una boda ejerce como acompañante de la novia y está con ella en todo momento.
Por supuesto, no hay que pasar por alto el término matrícula de honor. Dentro del ámbito educativo se hace utilización de aquel que viene a establecer la máxima puntuación posible de un alumno en un examen o como nota final de un curso o asignatura. En concreto esta nota está por encima del conocido sobresaliente y en el ámbito universitario permite que en el curso siguiente el estudiante tenga una serie de reducciones en los pagos de matrícula.

HOSTILIDAD


Entendemos por hostilidad a aquella forma de actuar que puede ser circunstancial ante un evento o permanente independientemente de las situaciones que implica diferentes formas de agresividad, falta de paciencia, intolerancia, discriminación y siempre algún tipo de violencia (tanto física como verbal). La hostilidad puede surgir en un momento particular en el que la persona se ve alterada en su comportamiento debido a causas circunstanciales. Sin embargo, también podemos hablar de personalidades hostiles que son mucho más problemáticos ya que demuestran una falta de tolerancia, incapacidad para aceptar las formas de pensar de otros, así como también demuestran el recurso a la violencia como único medio para resolver todos los conflictos.
Cuando hablamos de hostilidad como un elemento característico de la personalidad o del carácter de un individuo, debemos indagar muchas veces más profundo para encontrar el por qué de esa permanente hostilidad hacia los otros. En muchos casos, la hostilidad constante tiene que ver con rasgos exacerbados de inseguridad así como también de creencia en la autosuficiencia o en la superioridad propia. Cualquiera de estos dos extremos tiene como resultado una personalidad hostil hacia otros, ya sea por miedo, por inseguridad, por desprecio o por intolerancia. Una persona con rasgos hostiles siempre es una persona con la que se complica la convivencia porque muchas veces puede significar un peligro para otros.
Sin embargo, el mayor problema de la hostilidad tiene que ver con el hecho de que cada vez más la misma se observa en personas con carácter otrora tranquilo o calmado. Esto es así debido al estilo de vida exigente, estresante y rutinario que supone la modernidad: muchas veces las personas canalizan sus inseguridades, frustraciones, miedos o preocupaciones a través de la hostilidad hacia otros. Es común colocar entonces la responsabilidad de actos fortuitos en otros al tratar de buscar una explicación de por qué los mismos suceden. Si bien este tipo de hostilidad puede no ser permanente y afectar a la persona en determinadas situaciones o circunstancias, es notorio cómo cada vez más los ámbitos urbanos contribuyen a vínculos sociales basados en la hostilidad, en la agresión o incluso en la violencia.