jueves, 15 de diciembre de 2016

PREOCUPACIÓN

Una preocupación es aquella intranquilidad o miedo que algo le despierta a una persona. Por ejemplo, una enfermedad que afecta la salud de un individuo puede erigirse en la principal preocupación de este y de su entorno cercano. Mi gran preocupación hoy es el complicado estado de salud de mi padre.
Por otra parte, cuando algo despierta interés o atención, es decir, el objeto o sujeto de máximo interés de alguien se suele expresar en términos de preocupación.
La única preocupación que tengo en la vida es el bienestar de mi familia.
Cabe destacarse que el objeto de preocupación puede abarcar las más diversas cuestiones, o sea, puede ir desde la preocupación por no haber conseguido el maquillaje que siempre se usa hasta la preocupación que genera ser despedido del empleo.
Si bien el sentido común podría hacernos pensar que no encontrar el maquillaje que siempre usamos es una preocupación menor frente a la situación de perder el empleo, no todos disponemos de la misma escala de valores y es justamente esto lo que determinará que algo preocupe más o menos. Cada persona según sus convicciones y experiencias desarrollará sus propias preocupaciones que por ahí no resultan ser coincidentes con las de otro, precisamente porque los individuos somos y pensamos diferente.
Mayormente acompañando a la preocupación aparecen la angustia y la ansiedad, en tanto, si no se tratan a tiempo muchas preocupaciones pueden derivar en problemas psicológicos de alta complejidad, tal es el caso de la depresión y la angustia. Especialmente en aquellos casos en los que la persona no le encuentra resolución a su preocupación con nada.
Vale aclararse que la preocupación es una cuestión que casi todas las personas experimentamos en nuestra vida, ahora bien, cuando esta afecta la salud y el desarrollo de la persona y se convierte en una cuestión patológica deberá ser abordada desde una perspectiva terapéutica, a través de psicoterapia, para así poder solucionarla y superarla.
El concepto que se contrapone es el de despreocupación que justamente permite referir tranquilidad y ausencia de preocupaciones, por un lado, y por otra parte la ausencia de cuidado o de atención que presente alguien en la realización de una tarea o actividad.

PREPOTENCIA

El término prepotente se emplea cuando se quiere referir que tal o cual individuo posee más poder que otro u otros, aunque también se usa frecuentemente para dar cuenta de aquel que abusa del poder que ostenta y que por caso se lo hace sentir a sus subordinados o personas que están a su cargo o debajo de su nivel. “MI jefe es un prepotente, nos dijo que si no terminamos las tareas antes del viernes no nos pagará las vacaciones.”
Individuo que dispone de más poder que otros y que lo usa normalmente para imponerse a sus subordinados
Justamente en el plano laboral es donde más se observa al prepotente y está materializado en aquella persona que ocupa un cargo directivo o máximo y que en nombre de ello hace y deshace a su antojo.
Obliga a algún empleado a que haga alguna tarea que no le corresponde, avasalla sus derechos en algún aspecto, entre las acciones más corrientes.
El prepotente se destacará del resto especialmente porque usa indebida e injustamente su autoridad sobre otro que ocupa un puesto o un lugar inferior al suyo dentro de una jerarquía.
Es una situación frecuente en la relación superior-subordinado, que el superior ostente una manera de actuar prepotente y por tanto se exceda en el ejercicio de sus atribuciones frente a ese subordinado. Cuando por ejemplo un jefe utiliza a su empleado o subordinado para satisfacer intereses que están vinculados a su órbita personal, no teniendo los mismos nada que ver con las obligaciones de la empresa, estará ejerciendo abuso de autoridad y por tanto siendo prepotente con su empleado.
La prepotencia se caracteriza por pretender conseguir los fines u objetivos a través del avasallamiento, las amenazas y en algunos casos hasta mediante el uso de la violencia física.
En el orden público podemos encontrarnos con prepotencia; muchas veces algunos individuos que se desempeñan en las fuerzas de seguridad de una Nación suelen emplear modos prepotentes en el desarrollo de sus tareas.
La responsabilidad de estos cuerpos es la de vigilar que el orden público se mantenga conforme pero ello no implica que deban excederse en el ejercicio de su función y usar por ejemplo la violencia física contra alguna persona.
No podemos soslayar que dentro de las propias fuerzas de seguridad suelen presentarse situaciones de prepotencia entre superiores y subordinados, que deben ser denunciadas.

PUDOR

El pudor puede ser descripto como un sentimiento o sensación de vergüenza ante determinadas situaciones que pueden variar de individuo a individuo. El pudor por lo general es aquello que hace que una persona no se sienta cómoda o a gusto realizando ciertas tareas o actividades y que, por lo tanto, busque obviarlas para no tener que pasar por el sufrimiento que ellas pueden implicar. Por lo general, el pudor se relaciona con cuestiones relativas al sexo o al desnudo pero, sin embargo, se puede aplicar a muchas otras cuestiones de diverso tipo.
Claramente, para que exista un sentimiento de pudor siempre tiene que haber dos partes en juego: aquella persona que lo siente y un tipo de audiencia o público cuya presencia es la que genera esa vergüenza en la primer persona. Esta audiencia puede constar de miles de personas o de una sola y esta variación dependerá de la persona en sí, del espacio y momento en el que se encuentran, de posibles elementos de la personalidad de cada parte, etc. Así, podríamos decir que el pudor es un sentimiento social en tanto que aparece a partir de la interacción entre una persona y otros individuos.
El pudor hace que una persona se vuelva pudorosa y que actúe de manera exageradamente avergonzada en situaciones que para otros individuos pueden ser normales. De todas maneras, si bien hay circunstancias que generan pudor o vergüenza en la mayoría de la gente (como andar desnudo por la vía pública), hay otras situaciones que pueden volverse pudorosas para personas extremadamente sensibles. En estos casos, el pudor termina convirtiéndose en un problema ya que impide interactuar socialmente de manera normal y relajada, buscándose así evitar ese tipo de eventos y recluyéndose cada vez más en sí mismo.
En este sentido, el pudor es una de las características de nuestras sociedades modernas en las cuales la permanente y constante exhibición de cuerpos perfectos genera en gran parte de la población desconfianza, inseguridad y vergüenza de mostrarse.

RABIA

La rabia, entonces, es un tipo de emoción sumamente común entre las personas que se manifiesta generalmente a partir de señales físicas que demuestran irritación, ceño fruncido, ademanes de desaprobación, gritos, entre otros.
La rabia y el enojo son un fuerte sentimiento de hostilidad. Es una emoción que surge cuando alguna norma que consideramos importante en nuestra vida ha sido violada por alguien; inclusive por nostros mismos.
La rabia y el enojo pueden ser causadas por eventos externos o internos. Un evento externo es cuando sentimos rabia y enojo hacia una persona o situación.
En el caso de un evento interno sería cuando tenemos problemas personales o memorias del pasado e incluso deslealtad hacia nostros mismos.
Tome responsabilidad. Algun evento o persona puede haber sido el detonante de su rabia y enojo pero usted elije sentirse así.

REBELDIA

La rebeldía supone una falta a la obediencia debida o al mandato de la autoridad. Un empleado que desoye las órdenes de su jefe, un policía que no hace caso a sus superiores, un estudiante que infringe las normas impuestas por su profesor y un futbolista que decide no obedecer a su entrenador son ejemplos de personas rebeldes.
La forma en la que se manifiesta una persona rebelde se conoce como rebelión o rebeldía, que también puede estar asociado a otras nociones tales como revuelta, sedición, motín o levantamiento.
En el ámbito del derecho, rebelde es quien incumple una orden de un juez o no comparece en juicio después de una llamada en forma: “Juan Echagaray fue declarado en rebeldía por el tribunal ya que no se presentó a declarar”, “El testigo rebelde aseguró que no asistirá a la sala ya que teme por su vida”.
Hay dos tipos de personas rebeldes, aquéllas que se encuentran en una etapa de la vida donde la rebeldía es protagonista (la adolescencia) y aquellas personas que poseen un espíritu rebelde que los lleva a manifestarse en contra de todas las estructuras.
* Las primeras, se manifiestan contrarias a todo lo que no escojan por propia voluntad porque necesitan demostrar que ya son autosuficientes, pero su rebeldía desaparece cuando realmente se convierten en adultos.
* Las segundas, demuestran un espíritu inquieto que las acompaña durante toda su vida; suelen convertirse en artistas capaces de imponer nuevas formas de expresividad. Este tipo de personas suelen tener muchos seguidores pero también muchos enemigos, que los rechazan sólo por manifestarse contra las ideas que ellos consideran supremas.
Durante la adolescencia solemos volvernos rebeldes porque empezamos a descubrir nuestras características adultas y deseamos que se nos respete. Nuestra forma de imponernos y de conseguir la aceptación en la sociedad es rebelarnos ante nuestros superiores (padres, maestros, mayores). No obstante, con el paso de los años ese espíritu rebelde suele aplacarse, cuando llega la madurez del individuo.
En el caso de las personas que son rebeldes por naturaleza cabe mencionar que suelen ser individuos de una gran seguridad en sí mismos y que son inconformistas: siempre desean ir más allá de los propios límites y de aquéllos que les imponga la sociedad. En este grupo podríamos mencionar a muchísimos artistas que gracias a esa rebeldía fueron capaces de crear estilos e imponer nuevas tendencias en la disciplina en la que se encontraban explorando, como es el caso de Frida Kahlo. Muchos espíritus rebeldes son creativos y, por ende, imprescindibles para la evolución del arte a lo largo de la historia.
Un espíritu rebelde, además, como no soporta todo aquello que se le desea imponer, rechaza los valores tradicionales buscando su propio camino contra aquellas normas que se consideran fundamentales. Puede rechazar por ejemplo los estudios académicos para  autoeducarse e intentar alcanzar el objetivo que desea por un sendero no tradicional.


RECELO

El recelo es la desconfianza hacia alguien o algo. Así, ante algunas circunstancias o personas, es posible tener un sentimiento de sospecha, en el sentido de que hay algún aspecto que resulta extraño e inquietante.
Tener recelos en relación a algo o a alguien indica que hay una cierta duda sobre su supuesta autenticidad, conveniencia o bondad. En este sentido, es frecuente recibir información aparentemente positiva que, a pesar de ello, resulta sospechosa por algún motivo (por ejemplo, porque es tan positiva que no parece creíble).
Si un individuo tiende a no confiar en los demás, estamos hablando de una persona recelosa, es decir, alguien muy cauto, precavido y desconfiado. Lo opuesto a receloso sería crédulo, incauto o confiado, conceptos que manifiestan una valoración de ingenuidad. La persona ingenua y la recelosa serían los dos polos opuestos.
Sentir recelo o recelar forma parte de la vida cotidiana y de nuestra cultura. De hecho, hay muchas expresiones y refranes que comunican esta idea: piensa mal y acertarás, tener la mosca detrás de la oreja o creer con ligereza, gran torpeza. Estos ejemplos ponen de manifiesto una recomendación muy extendida: que debemos ser cautos y precavidos, pues un exceso de confianza es un error.
¿Por qué tenemos recelos?
El miedo está muy presente en nuestras decisiones y no hay que olvidar que el recelo indica un cierto temor o inseguridad. Si algo tiene un peligro potencial (pensemos en la instalación de una central nuclear en el lugar donde vivimos) es lógico que tengamos alguna inquietud al respecto.
El ser humano puede decir la verdad o mentir, pero no es fácil hacer una distinción correcta de una u otra. Por este motivo, alguna información verosímil puede originar un cierto recelo. Hay que tener en cuenta que al mentir se intenta que la mentira parezca verdadera. Ante la duda sobre la verdad o falsedad de algo, una postura recelosa actúa como un mecanismo de defensa. Es una forma de estar en alerta y no bajar la guardia.
En ocasiones tenemos recelos que no están provocados por el miedo o la duda sobre la verdad o falsedad de algo, sino por una inclinación a un pensamiento negativo. De hecho, la persona pesimista suele recelar de los demás y algo muy similar ocurre con el malpensado, el que tiende a opinar negativamente sobre los demás.
Una posición intelectual escéptica o el escepticismo como corriente de pensamiento es una tendencia muy arraigada e indica que no es conveniente creer en exceso en cualquier idea y es preferible dudar de casi todo.

miércoles, 14 de diciembre de 2016

RECHAZO

El rechazo es una reacción personal que puede producirse en contextos muy diferentes. Por ejemplo, en el contexto sentimental se puede producir el rechazo cuando una persona declara sus sentimientos, abre su corazón y el interlocutor afirma que no siente lo mismo.
De este modo, las expectativas del enamorado se rompen por completo ya que no existe  la reciprocidad en ese dar y recibir que es la esencia de una relación de pareja.
El rechazo sentimental es uno de los que más duele a nivel interno ya que este desamor produce un giro inesperado en las expectativas del enamorado que debe de asimilar esta información e integrar los sentimientos del otro en su mapa del mundo para vivir esta historia con la objetividad de cómo son las cosas más allá del deseo personal. El enamoramiento propio contrasta con la indiferencia del otro y estos dos puntos de vista irreconciliables muestran la esencia del rechazo que rompe el corazón de aquel que se siente herido.
Desde el punto de vista ético, el rechazo también puede ser un punto de vista personal ante una idea que va en contra de los propios valores personales. Por ejemplo, quienes valoran la infidelidad como un valor esencial de la relación de pareja pueden sentir un rechazo hacia la infidelidad por ser contraria a su ética de valores.
Desde el punto de vista social, el acoso hacia una persona también muestra el rechazo que se produce cuando un grupo de amigos hace el vacío a la víctima. Desde esta forma, la víctima se siente rechazada por los demás,  aislada de su entorno y triste por lo sucedido.
En la comunicación interpersonal, cuando se produce una discusión en la que no existe un punto de encuentro, cada uno puede rechazar la oposición del otro. Por ejemplo, uno puede realizar una propuesta que el otro rechaza.
El rechazo también puede experimentarse en un contexto distinto, por ejemplo, en relación con los gustos personales. Una persona puede sentir un rechazo emocional hacia un alimento que le disgusta y evita integrar este alimento en sus menús. En este caso, el rechazo puede mostrar cierto asco hacia un ingrediente concreto.