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jueves, 20 de febrero de 2020

SENSACIONES, SENTIMIENTOS, EMOCIONES Y PASIONES

 Abandono, Abatimiento, (estar) Abrumado, Aburrimiento, Abuso, Aceptación, Acompañamiento, Admiración, Afecto, Aflicción, Agobio, Agradecimiento, Agravio, Agresión, Alarma, Alborozo, Alegría, Alivio, Alteración, Amabilidad, Amargura, Ambivalencia, Amor, Angustia, Añoranza, Ansiedad, Apatía, Apego, Apoyo, Aprobación, Armonía, Arrepentimiento, Arrojo, Asco, Asombro, Atracción, Ausencia, Autonomía.

 Benevolencia, Bondad.

 Calma, Cariño, Celos, Censura, Cercanía, Cólera, Compasión, Competencia, Comprensión, Compromiso, Concentración, Condescendencia, Confianza, Confusión, Congoja, Consideración, Consuelo, Contento, Contrariedad, Correspondencia, Cuidado, Culpa, Curiosidad.

 Decepción, Dependencia, Depresión, Derrota, Desaliento, Desamor, Desamparo, Desánimo, Desasosiego, Desconcierto, Desconfianza, Desconsideración, Desconsuelo, Desdén, Desdicha, Desencanto, Deseo, Desesperación, Desgano, Desidia, Desilusión, Desmotivación, Desolación, Desorientación, Desprecio, Desprestigio, Desprotección, Destrucción, Desvalimiento, Desventura, Devaluación, Dicha, Dignidad, Disforia, Disgusto, Dolor, Dominación, Duda, Duelo.















lunes, 9 de enero de 2017

MANIPULACION

El término manipular ostenta dos significados bien disímiles entre sí y que está más que nada determinada por la connotación positiva y negativa que presentan según se los utilice. Por un lado, la palabra manipular implica o refiere a la capacidad que tienen algunas personas para manejar determinadas cosas, trabajos, objetos, especialmente aquellos delicados o que requieren de precisión para su funcionamiento. Entonces, comúnmente se dice o se piensa que un relojero será la persona indicada para manipular un reloj antiguo, ya sea que haya que repararlo o bien cotizar su valor en caso que se lo quiera vender.
Obviamente y como muy fácilmente se pudo apreciar, esta es la acepción que ostenta la connotación positiva o neutral, si quieren, del término manipular, en tanto, la que está cargada o teñida de una concepción negativa es aquella que refiere que manipular es también aquel control sutil que puede ejercer una persona, grupo, empresa u organización sobre el resto de las personas que los rodean, haciendo que sus opiniones o manifestaciones respecto de algún acontecimiento en particular no se desarrollen o desempeñen de la manera más libre y natural, porque ellos previamente ejercieron su pertinente supresión o modificación de la realidad en cuestión motivados por algún interés personal o por la tutela de intereses que ejercen de otros.
Este último caso se da y se ha dado a lo largo de la historia también, con mucha recurrencia en el ámbito del periodismo, porque claro, el periodismo en muchos casos se ha erigido por ser un modelador de conductas y opiniones, entonces, en algunos momentos históricos de debilidad económica o en los que imperaba la debilidad ideológica, estos han sido el objeto de la manipulación de la información de parte del estado o de algún organismo o empresa que detentaba el suficiente poder como para hacerlo.
Por ejemplo durante el régimen nazi y también durante el lapso de tiempo que duraron algunas dictaduras, la manipulación de la información, fue una de las prácticas más comunes y utilizadas para esconder la realidad por un lado y para disfrazarla por el otro.

MELANCOLIA

La melancolía puede ser descrita como un estado de ánimo a partir del cual la persona suele sentir tristeza de manera permanente por sobre otras emociones positivas claro está.
Tendencia permanente a la tristeza
La persona que está invadida por la melancolía no puede disfrutar de las cosas de la vida ni tampoco se siente a gusto con ella y con todo aquello que le va sucediendo.
Si bien en algunos casos la melancolía es entendida como un estado de ánimo de alteración (es decir, de no normalidad), puede ser también una sensación que se presenta en diferentes momentos y situaciones sin volverse un fenómeno permanente, en cuyo caso estaríamos más próximos a hablar de depresión.
La melancolía es una de las características del ser humano entendido como ser que siente y que vive sus experiencias cotidianas a través de la emoción. La palabra melancolía proviene del griego 'melancholia', significando este término tristeza o abatimiento.
Así, el estado de melancolía se representa en el individuo a través de cierta pesadumbre, tristeza, falta de energía, aburrimiento, angustia y también de fenómenos físicos como el llanto, dolores específicos, sensación de incomodidad, etc.
En términos orgánicos, se cree que la melancolía puede ser causada por el exceso de bilis, la sustancia que se produce en el hígado y que tiene que ver con la digestión.
Esta creencia se remonta a la Antigua Grecia en donde la bilis negra era considerada como uno de los líquidos fundamentales del organismo humano y se creía además que estaba asociada a la tierra. En tanto, cuando había una predominación de la misma en el organismo era capaz de generar un estado de nostalgia y de tristeza que volvía a la persona que lo padecía retraída e introvertida.
La melancolía es muchas veces asociada con determinadas actividades, principalmente con personajes sociales como los artistas, quizás los que están más en contacto con sus emociones y sensaciones a la hora de realizar sus trabajos. Se considera que muchos de los grandes artistas de la Humanidad han logrado sus mejores producciones bajo el efecto de estados anímicos tales como la melancolía, la tristeza, la desesperación o la ira.
Normalmente, la melancolía forma parte de los diferentes estados de ánimo por los que pasa el ser humano a lo largo de su vida cotidiana. Sin embargo, en muchos casos, la presencia continua de melancolía, en niveles importantes, puede señalar el desarrollo de estados psicológicos conocidos como depresión, bipolaridad y otras alteraciones de la calidad de vida mental de la persona que sin duda perjudican su buen desempeño y desarrollo.
Afortunadamente, los avances que ha habido en el campo de los padecimientos mentales ha generado que hoy sea ciertamente posible tratar la melancolía y por supuesto con ello mejorar la calidad de vida de las personas que estén padeciéndola.
Los profesionales como psicólogos y psiquiatras la consideran una enfermedad que dependiendo del caso en cuestión puede tratarse con terapia, con medicación, o con una combinación de ambas.
A través de la terapia, el profesional y su paciente podrán bucear acerca de las causas internas, los factores que desencadenaron la melancolía. La muerte de un familiar, una separación sentimental, el fracaso en algún proyecto pueden ser los desencadenantes del estado melancólico.
Y por su parte, los medicamentos lo que realizan es controlar y atenuar los síntomas físicos que normalmente genera este padecimiento, tales como dolor de cabeza, malestar estomacal, nauseas, entre otros.
Existe una coincidencia entre los especialistas al respecto que la melancolía se convierte en patológica cuando comienza a alterar el pensamiento de la persona y también dificulta su desempeño en el plano social.
Será normal que una persona sienta melancolía al repasar recuerdos con familiares que ya no están físicamente, sin embargo no lo será cuando esa melancolía se vuelve repetitiva y genere que la persona se recluya y abandone sus contactos sociales. Este estado de cosas merece una consulta médica y tratamiento.
No tratarla a tiempo puede devenir en una depresión grave.

MENOSPRECIO

La palabra menospreciar es tener a una determinada cosa o a una persona en menos de lo que realmente es o lo que se merece.
Y  también la palabra menospreciar implica el desdeño y desprecio que se siente por algo o alguien.
Cabe destacar que a instancias de la Psicología el desprecio es una aguda sensación de falta de respeto, reconocimiento o aversión que se siente respecto de algo o alguien. Casi siempre implica la negación y la humillación del otro de quien además se pone en duda tanto su capacidad como su integridad moral.
Una persona que desprecia a otra la mirará con desdén y ese otro, como contrapartida, se sentirá indigno y humillado, porque no hay nada más bajo entre los seres humanos que recibir del otro una mirada plagada de rechazo por lo que se es y porque no también por lo que no se llegó a ser.
También es importante advertir que en la mayoría de los casos esa falta de respeto que implica el desprecio puede desembocar en graves consecuencias psicológicas para la persona objeto de desprecio, no nos olvidemos que los seres humanos necesitamos en muchas situaciones, especialmente a los comienzos de nuestra vida cuando se instala la personalidad, la palmada, la felicitación del otro y cuando por el contrario, lo que prima es la mirada desdeñosa, entonces, ese individuo podrá crecer con mucho resentimiento y odio.
Normalmente, el desprecio se equipara con el odio y está relacionado a sentimientos de amargura y de indignación.
De ninguna manera quien siente desprecio podrá sentirse un individuo pleno, porque como indicábamos, al tratarse de un sentimiento tan aproximado al odio, es imposible que un individuo sea feliz si desprecia a otro.
En tanto, la palabra menospreciar suele ser asociada a términos tales como: despreciar, desairar, desdeñar, postergar, subestimar, relegar, ignorar, humillar, degradar, arrinconar y se opone directamente a conceptos como los de apreciar y justipreciar.

MEZQUINDAD

Cualidad de quien reduce excesivamente el gasto.
Cualidad de quien carece de nobleza de espíritu.
Acción o cosa tacaña o ruin.
La palabra mezquino reconoce su origen etimológico en la lengua árabe. Proviene de “miskin” término que a su vez fue derivado del arameo, y éste del acadio, donde con “mezquino” se nombraba a quienes eran súbditos palaciegos, hombres libres no aristócratas, que prestaban sus servicios en los palacios de los “Amelu”; y que eran llamados “Mushkenu”. En el Corán, puede traducirse “miskin” como “indigente”; aunque al pasar al español, su significado pasó a ser la cualidad negativa de alguien ruin, avaro, tacaño, egoísta y pobre de espíritu.
Quien es mezquino escatima lo que posee, ya sea material o inmaterial. Es lo contrario a lo generoso, solidario y altruista.
También con mezquino se hace referencia a algo pequeño, mísero e incompleto.

MIEDO

El miedo es una sensación asociada con lo desagradable, que se manifiesta tanto en los seres humanos como en los animales, ante la percepción de un concreto, inminente o futuro peligro, daño, que amenaza ciertamente su equilibrio y tranquilidad. Al miedo lo podemos incluir dentro del grupo de emociones primarias, que entonces se va a despertar ante la aversión innata de los seres vivos ante la amenaza que le provoque alguien o algo.
Seguramente no lo sepan o jamás se hayan puesto a pensarlo, pero el miedo es parte de un complejo entramado, que incluye, no solamente cuestiones y consecuencias fisiológicas primarias, sino también psíquicas.
Será en el sistema límbico, encargado de regular las emociones y que más precisamente se ubica en el cerebro, tanto de los animales como de los seres humanos, donde se encuentra el mecanismo que da rienda suelta al miedo. Es decir, allí tienen lugar la huida, la lucha, la resistencia al dolor y todo lo inherente a la conservación de la especie.
Lo que hace este sistema es revisar en todo momento (incluso cuando estamos durmiendo) toda la información que llega de los sentidos y esto es posible gracias a la amígdala, que es la que controla y localiza el miedo o el afecto, según corresponda. Entonces, cuando el ser humano o el animal reciben una advertencia de peligro, la amígdala se activa y genera los mecanismos de defensa que antes hablábamos, como ser la lucha, la huida, entre otros.
Los expertos en neurociencias y conducta animal y humana coinciden en señalar al miedo como uno de los mecanismos que desencadenan las respuestas de tipo fight or flight, esto es, combatir o huir. En efecto, los mecanismos bioquímicos y neurológicos que hemos mencionado se asocian con una aceleración del ritmo cardíaco, un discreto aumento de la presión arterial, una acentuada dilatación de las pupilas y un mayor flujo sanguíneo hacia las extremidades. Así, el miedo produce concretos efectos físicos fáciles de detectar y observar, sino fíjense en la siguiente lista y no me van a decir que alguna vez no han padecido un síntoma bastante parecido o igual: palpitaciones, enrojecimiento, estiramiento de los labios y arrugue de la frente, entre los más obvios.
Por otro lado, será casi un hecho, que determinada situación que nos provocó miedo, como puede ser que pasamos por una esquina y un perro que habita allí, casi nos ataca, por esta cuestión del mecanismo de defensa innato, hará que no la volvamos a repetir, es decir, no volvamos a pasar por ese mismo lugar. Esta conducta de evitación está mediada biológicamente por mecanismos de enorme complejidad que involucran a la memoria y a centros corticales superiores del cerebro.
Además, vale recordar que un evento traumático que ha gatillado una reacción de temor puede dejar consecuencias relevantes sobre la conducta. Entre otras, se destaca el ahora popular trastorno de estrés postraumático, que consiste en una adaptación patológica de la personalidad y el sistema nervioso central, por la cual existe persistencia de los cambios biológicos asociados con el miedo. Esto provoca graves anomalías que predisponen a cuadros clínicos y mentales más graves.
Esto no debe confundirse con la fobia social, esto es, el temor a determinados entornos sociales, que es en realidad una forma de ansiedad persistente y patológica relacionada con mecanismos emparentados con aquellos que se asocian con el miedo. Como dato de interés, tanto los animales como el ser humano pueden corregir el miedo (agudo) y sus consecuencias (crónico) mediante el aprendizaje, ya que al advertir que el proceso generador del miedo es en realidad inofensivo o controlable, estos complejos aspectos biológico se "adaptan" para modificar la conducta y alcanzar mejores resultados.

jueves, 29 de diciembre de 2016

MOLESTIA

La palabra molesto es un término recurrente en nuestras conversaciones y generalmente la empleamos para querer dar cuenta de aquello que nos causa molestia, o por otro lado, la usamos también para referir que tal o cual sienten molestia por x situación. Su mal humor es tan molesto que toda la oficina ya no soporta cuando se presenta así. Debo confesarte que estoy molesta con vos porque no me gustó para nada que le comentes a Laura que me separé de mi marido.
En tanto, la molestia se reconoce como un estado de ánimo de las personas que se destaca especialmente por hacer sentir al individuo que lo padece tanto incómodo como irritante, mientras tanto, en algunos casos hasta es preciso que desemboque en sentimientos tan negativos como pueden ser la frustración y la ira.
Vale destacar, que la persona que se molesta fácilmente por cualquier situación es porque presenta una marcada tendencia hacia la irritación, como una de las características salientes de su personalidad.
Otra cuestión insoslayable en relación al tema de la molestia y por tanto a aquello que nos resulta molesto o que nos hace poner molestos, es que aquello que origina la molestia en alguien no necesariamente puede causarle la misma sensación a otro, y esto es lisa y llanamente porque la misma es una cuestión absolutamente subjetiva, es decir, lo que para mi puede ser molesto puede no serlo de ningún modo para otra persona.
Así es que por ejemplo si a mí la música alta me molesta, me resultará sumamente fastidioso e insoportable que el vecino de arriba escuche la música a todo volumen, en cambio, si a su vecino de al lado no lo incomoda el volumen de la música en lo más mínimo no será una cuestión que le genere molestia.

domingo, 25 de diciembre de 2016

MOTIVACION

La motivación es uno de los sentimientos más vitales que existen porque nos aportan una gran energía. Este sentimiento surge como consecuencia de un alto grado de implicación en la consecución de una meta que nos estimula de verdad. Generalmente, por pura ley natural, tendemos a sentirnos más motivados en el inicio de un nuevo proyecto que cuando llevamos un tiempo embarcados en esa aventura.
Por ejemplo, la mayoría de los profesionales se sienten muy implicados durante las primeras semanas en un nuevo trabajo mientras que, con el paso de los meses, su nivel de implicación puede descender si no reciben la motivación extrínseca adecuada por parte del jefe.
La motivación es un motor interno que conecta mente y voluntad en la consecución de un plan de acción que conecta con un fin que la persona visualiza de un modo frecuente para reafirmarse a sí misma en la importancia de llevar a cabo ese esfuerzo necesario.
La motivación puede ser de distinto tipo. La motivación extrínseca es aquella que está producida por un factor externo a nosotros mismos. Por ejemplo, en el contexto laboral, las felicitaciones que el jefe realiza a su equipo por haber hecho un buen trabajo, ejemplifican a la perfección este tipo de refuerzo externo que ayuda a que los profesionales se sientan más valorados y se implican todavía más en el cumplimiento de sus funciones. Otra forma de motivación externa es el recurso del premio que es una forma de compensación.
Las circunstancias favorables de la vida también alimentan nuestra motivación puesto que en este tipo de casos, nos sentimos protegidos y cuidados por el destino, como si todo estuviese de nuestra parte para lograr esa meta que anhelamos.
Por el contrario, la motivación también puede ser intrínseca. Es decir, nace del interior de uno mismo. Sin duda, esta actitud es muy importante ya que mientras que la motivación externa no depende ti mismo, por el contrario, automotivarte a través de determinadas medidas, sí depende de ti.
Como signo de inteligencia emocional para ser feliz no debes responsabilizarte de aquello que no está en tus manos decidir (esto es lo que ocurre cuando muchas personas se frustran y se desmotivan porque quedan a la espera del reconocimiento ajeno).
También podemos alimentar nuestra motivación a través de un proceso de coaching en el que el cliente concreta cuál es su objetivo, establece un plan de acción personalizado y aumenta su nivel de introspección para conocer cuáles son sus fortalezas, debilidades, oportunidades y amenazas en la consecución de ese reto.
La motivación está vinculada con el pensamiento positivo, la visión esperanzada del futuro, la alegría y las ganas de avanzar. Por el contrario, la desmotivación viene acompañada por el tedio, la frustración, el pensamiento negativo y la visión gris del mañana.
La motivación adquiere sentido en cualquier ámbito de la vida, no solo en el plano profesional o en los estudios sino también, en el plano personal. Por ejemplo, cuando una persona se enamora y es correspondida se siente mucho más motivada para cuidar esa relación que cuando sufre una crisis de pareja. Cuando estamos alegres y contentos también nos sentimos mucho más implicados en nuestra propia historia que cuando atravesamos un capítulo de tristeza y dolor.
Conviene puntualizar que en aquellos propósitos que son lejanos en el tiempo, es normal experimentar etapas de un mayor nivel de implicación que se intercalan con fases de posible desmotivación y apatía al observar desde la lejanía esa meta. Cuando algo se hace esperar tanto tiempo, el sujeto experimenta dudas sobre si podrá alcanzar o no esa meta e incluso, llega a plantearse si merece la pena o no tanto trabajo.
Este tipo de sentimientos contradictorios son propios del diálogo interior de una persona que vivencia el esfuerzo y no observa de modo inmediato los resultados a su constancia. En este tipo de casos, la desmotivación puede ser fruto del cansancio. Por tanto, en muchos casos, descansar es la mejor medida para recuperar la motivación y observar nuevamente la situación con una perspectiva constructiva. Para que exista motivación es necesario que haya un objetivo que conecta con tu corazón al aportar luz a tu vida (aunque sea de una forma breve).

NECESIDAD

Se llamará necesidad a aquellas sensaciones de carencia, propias de los seres humanos y que se encuentran estrechamente unidas a un deseo de satisfacción de las mismas. Por ejemplo, la sed, el frío, el hambre, un logro, un afecto, el poder, la realización personal, son algunas de las necesidades más comunes que los seres humanos, seguramente, experimentaremos aunque sea una vez en la vida porque están en nuestra naturaleza humana.
Existen cinco tipos de necesidades básicas, agrupadas de acuerdo al objeto del asunto. Las necesidades fisiológicas, aquellas más básicas que siente un individuo, como las de comida, bebida, vestimenta y vivienda, luego, nos encontramos con la necesidad de seguridad y protección. Seguidas a esta aparecen las necesidades afectivas, el amor, la amistad, el afecto y la pertenencia. Ya en un estadio de exigencias un poco más avanzado nos encontramos con las necesidades de autoestima, que solo el éxito y el prestigio que se alcance podrán satisfacerlas y finalmente, las de autorrealización, la máxima aspiración de un individuo, ya que le ofrecerán a este el mejor corolario en concepto de todos los esfuerzos y tiempos que se hayan invertido en satisfacerla.
Por otra parte, el término necesidad es utilizado cuando se quiere describir o hablar de algún tipo de obligación que se tiene en la vida y que sin la realización de ella sobrevendrían varios inconvenientes. Por ejemplo, el trabajo, para la mayoría de las personas que habitan en este planeta, salvo que se trate de algún millonario, pero claro, son los menos, el trabajo realmente es una necesidad, porque sin el la persona no podría cubrir correcta y adecuadamente algunos aspectos de su vida como ser el de alimentarse, vestirse, entretenerse o cualquier otra cuestión que necesite, lisa y llanamente porque no dispondría de los medios económicos que le permiten la realización de este tipo de cosas.
En tanto y en estrecha relación con esto último que mencionaba de la necesidad del trabajo, también se suele utilizar el término necesidad cuando se quiere dar cuenta de la situación de extrema pobreza por la cual atraviesa un individuo.
Y el último de los usos corrientes de la palabra necesidad lo encontramos en lo que se podría describir como impulso irrefrenable, es decir, cuando nos pasan cosas que no podemos evitar y hacen que por ejemplo, tras el impacto que algo o alguien nos provoca, hagamos o digamos algo al respecto, un enamorado que no aguanta y le roba un beso apasionado a su amada.

NOSTALGIA

Se designa con el término de nostalgia a aquel sentimiento, casi siempre acompañado de tristeza o pena, que se produce o materializa en un individuo cuando a la mente de este viene el recuerdo de algún bien o ser querido perdido, que ya no está o de algún momento pasado que por supuesto no volverá a sucederse.
Por ejemplo, si la adolescencia fue para nosotros aquella etapa de la vida en la cual más feliz se fue o más se disfrutó, seguramente, cuando aflore algún recuerdo de aquel momento, ya sea porque en la radio están pasando un tema que caracterizó a esa época y que nosotros escuchábamos hasta gastarlo, entonces, ahí se desarrolla en nosotros, especialmente en nuestro espíritu, el sentimiento de la nostalgia que desembocará en una lágrima, en una sonrisa cómplice con algún otro que haya compartido ese momento tan especial, entre otras manifestaciones posibles.
Pero por otro lado, la nostalgia no solamente se reduce a echar de menos algún momento o época de nuestras vidas o a alguna persona que amábamos y ya lamentablemente no está con nosotros, sino que también suele ser un sentimiento recurrente entre aquellas personas que por diferentes motivos debieron dejar su patria y establecerse en otro lugar. Situaciones de exilio como consecuencia de alguna persecución política, mejores posibilidades económicas u oportunidades laborales en otro lugar, suelen ser las razones más comunes por las cuales una persona debe asentarse en otro lugar geográfico distinto al de origen y esa falta de pertenencia a ese lugar en algún sentido, sumado a los recuerdos y a las apariciones de situaciones que les recuerdan ese pasado es lo que provoca la nostalgia.
De lo que mencionamos se desprende que la nostalgia casi siempre se presenta cuando nos acordamos de algo muy preciado que ya no tenemos y que encima se ve potenciado porque aquella cosa o persona que fue tan idealizada en su momento y esa idealización se acrecentó con el correr del tiempo.
Si bien la nostalgia está muy lejos de considerarse una enfermedad, la misma, en muchas ocasiones, puede venir acompañada de alguna manifestación física como ser opresión en el pecho, nudo en la garganta, dolor en la boca del estómago y una sensación de desesperación.
Por otra parte, también podemos encontrarnos con los nostálgicos crónicos, por llamarlos de alguna manera, que son aquellos que consideran que siempre en todos los aspectos, el pasado fue mucho mejor que el presente, aunque realmente esto no sea así.

viernes, 23 de diciembre de 2016

OBLIGACION

Una obligación es aquello que se está obligado a hacer o que se tiene que hacer, como puede ser el pago de los impuestos y los servicios en el lugar donde vivimos, en tanto, una obligación también puede estar dada por una x circunstancia que nos obliga a hacer o no tal o cual cosa.
Asimismo, se suele utilizar el término obligación para designar la deuda que se tiene con alguien que en un determinado momento nos hizo un favor que nos ayudó.
Cada ámbito en el cual los seres humanos nos movemos implicará en algún momento el cumplimiento de una obligación. Entre las más destacadas y conocidas se cuentan las obligaciones morales y las obligaciones jurídicas.
Una obligación moral es aquella que se originará en el inconsciente de cada persona, es decir, la razón ejerce una fuerte presión sobre la voluntad en relación o referencia a un determinado valor. Cuando un individuo capta un valor, la inteligencia inmediatamente interviene para que la razón se lo muestre a la voluntad y le proponga conseguirlo. Pero claro, al estar originada en la intimidad de cada persona, la obligación moral estará sujeta a las vivencias y experiencias personales del sujeto que la encarnará, por supuesto. Aún con el libre albedrío en alerta y en funcionamiento, el hombre siempre hará este ejercicio cuando detecte un valor, ya que libre albedrío y obligación moral conviven sin ningún tipo de problemas.
Y por el otro lado, una obligación jurídica, en el derecho, es aquel vínculo jurídico a través del cual dos partes, una acreedora y la otra deudora, quedan ligadas, debiendo, oportunamente y tal como se haya estipulado, la deudora cumplir con la contraprestación de la cual fue objeto la obligación.
Cuando una obligación jurídica no es observada y cumplida en tiempo y en forma, entonces, la parte deudora deberá responder jurídicamente y someterse a un juicio porque no cumplió con su compromiso previamente estipulado a través de un documento, como se asientan generalmente estas cuestiones.
Las obligaciones jurídicas, según los estudiosos de la historia, data desde tiempos inmemoriales, ya que aparentemente los pueblos primitivos le hacían pagar un determinado precio a aquella persona que había ocasionado un daño o perjuicio a otro con el cual lo unía un vínculo.
Entonces, como dijimos, la obligación jurídica consta de tres elementos, no pudiendo faltar ninguno: sujetos, pasivo (acreedor) y activo (deudor), objeto (dar, hacer o ejecutar algo) y causa (fin que las partes persiguen y por el cual se originó la obligación).
Este tipo de obligaciones quedarán extintas una vez que se haya: efectuado el pago acordado, condonado la deuda, compensado o a razón de una confusión, entre otros.

OBNUBILACION

Estado de confusión mental en el que la persona no sabe si está totalmente consciente o no. En este estado de confusión hay lentitud motora y mental, dificultad para pensar con claridad, y un descenso de la atención y de la vigilancia.
 La conciencia tiene que ver con el nivel de alerta de una persona y el conocimiento de si mismo y del ambiente que lo rodea (quién soy, cuántos años tengo, dónde estoy, quién está conmigo, etc.).
Una de las alteraciones de la conciencia es la obnubilación, es decir que la conciencia se hace menos lúcida. La obnubilación se caracteriza por una disminución de las elaboraciones psíquicas, los pensamientos son dificultosos e incompletos y los sucesos del ambiente necesitan gran intensidad para hacerse concientes (reactividad disminuida). Además se observan problemas con la atención (aprosexia o hipoprosexia), percepción, memoria y asociación de ideas
La obnubilación se considera como uno de los grados más leves de empañamiento de la conciencia, con lo cual puede pasar desapercibida, excepto que se haga un examen minucioso

OBSTINACIÓN

El de obstinación es un estado de ánimo muy habitual entre los seres humanos que se caracteriza por la terquedad y la tozudez a la hora de la ejecución de alguna acción o actividad, o bien para comprender y entender determinadas cuestiones o puntos de vista que difieren con las propias.
Cuando un individuo se mantiene férreamente en una idea y se empeña en que algo debe hacerse de la manera que él propone y no de otra, aún a expensas de conocer que existen pruebas que demuestran que de accionar de ese modo se estará incurriendo en un error, estaremos ante un claro escenario de obstinación.
Ni siquiera el ruego o la demostración a través de argumentos que está cayendo en una equivocación lo harán modificar su postura, porque básicamente quien se muestra de este modo es un caprichoso y el capricho, por caso, lo dominará por completo y no accederá de ningún modo a pensar diferente a lo que lo hace.
En tanto, al individuo que se muestra de este modo se lo denomina formalmente como obstinado y será muy difícil de vencerlo en el propósito que persiga o la idea que defienda.
Ahora bien, cabe destacarse que no únicamente en sentido negativo puede emplearse la palabra, también la obstinación puede presentar una motivación positiva, es decir, aquella persona que brega incansablemente por los objetivos y metas que se ha propuesto en la vida y entonces más allá de los obstáculos y los inconvenientes que pueda surgirle en ese camino, la obstinación que lo domina, hará que no flaquee en ese sentido.
Existen una variedad de sinónimos para los sentidos del término mencionados líneas arriba, mientras tanto, el de terquedad y el de insistencia son los más empleados, respectivamente.
El concepto opuesto al de obstinación es el de transigencia, que refiere justamente lo contrario, la capacidad para aceptar las opiniones diferentes a las nuestras.

ODIO

El odio es aquel sentimiento de aversión, de rechazo muy intenso, que una persona siente hacia otra o hacia algo. El odio es el sentimiento más negativo que un ser humano pueda experimentar en su vida, porque con él le desea el mayor mal posible, ya sea al sujeto u objeto odiado.
La enemistad y la repulsión son las dos cuestiones que se vinculan más estrechamente con este sentimiento, en tanto, de existir alguna de estas lo más probable es que esa situación que por ejemplo comenzó como una enemistad a secas, luego, con el correr de los tiempos y de la acentuación del sentimiento se transforme en puro odio.
El odio genera dos comportamientos bien concretos, por un lado el de evitar aquello que se odia y por otro lado la destrucción de aquello que genera odio. Cuando el sentimiento de odio se encuentra dirigido a un ser humano puede verse materializado en insultos o agresiones físicas.
Tradicionalmente al odio se lo ha identificado como el sentimiento opuesto al amor, de todas maneras, hay quienes sostienen que del amor al odio y viceversa existe un muy corto camino, ya que por lo general el odio es despertado por aquellas personas importantes.
Crease así o no, pero hay sobrados casos de la realidad que nos demuestran que esta cuestión es ampliamente factible, por ejemplo, parejas que se profesan un amor incondicional y de pronto de buenas a primeras se detestan y no tienen miramientos a la hora de defenestrarse.
Entonces, si tenemos en cuenta esta cuestión, sería más apropiado decir que el opuesto del amor es la indiferencia más que el odio.
Razones que mueven al odio y su vinculación la violencia, la venganza, la ira y el desprecio
Entre las razones que llevan a alguien a sentir odio por otro o por algo se cuentan que ese otro lo haya hecho sufrir o haya amenazado su existencia y la de sus seres queridos.
Por tanto, la violencia resulta ser la consecuencia más común del odio. Tanto en el aspecto personal, como mencionábamos en el párrafo anterior, como en el ámbito social, todo aquello que remite a la violencia generará un sentimiento de intenso rechazo.
Una cuestión que aparece muchas veces asociada al odio y casi podríamos decir viene de la mano del mismo es la venganza,
Cuando alguien siente un profundo odio hacia otro o algo, es ciertamente común que decida profesárselo, manifestárselo ideando y desarrollando una venganza en su contra.
Las venganzas no son otra cosa que una reprimenda, un castigo, que se ejerce contra la persona o aquello que es objeto de odio.
Y como ya señalábamos líneas arriba, sentimos odio por aquel o aquello que nos ocasionó algún mal, por caso, la venganza resulta ser muchas veces la respuesta inmediata y más corriente que se le atribuye al que se odia por dañarnos.
Por otro lado, y además de la venganza podemos señalar a la ira y al desprecio como reacciones que acompañan al odio.
Cuando sentimos odio es muy habitual que lo manifestemos con un gran enojo para aquello que nos lo despierta, que gritemos, que golpeemos contra ello para manifestarlo.
Y la otra manera de expresarlo es a través del desprecio, que es lo mismo a no estimarlo, no tenerle consideración de ningún tipo a aquello objeto de nuestro odio.
Como apreciamos de todo lo dicho, el odio es un sentimiento híper negativo, no hay nada positivo alrededor de él y por tanto quien lo siente se verá afectado por la oscuridad que genera este sentimiento y tenderá a convertirse en alguien incapaz de sentir buenos sentimientos.
Por esto es que muchas veces se dice que sentir odio no es para nada bueno ni saludable para nadie.
El odio, a la larga o a la corta, hará infeliz y triste a quien lo siente, lo aislará.
Pensemos en la guerra sino, casi todas las guerras se desencadenan por el enfrentamiento entre posturas divergentes que llevan esas diferencias al límite y las dirimen con armas.
Y como sabemos el resultado de las guerras siempre es negativo, hay uno que triunfa sí, pero siempre de los dos bandos se pierden cosas, bienes, vidas, entre otras.
Por eso, el odio jamás conduce a nada bueno sino muy lo contrario, tratemos de evitarlo.

jueves, 22 de diciembre de 2016

OMNIPOTENCIA

La omnipotencia es un término que usamos cuando queremos dar cuenta que alguien o algo disponen de un poder ilimitado y absoluto, del cual normalmente hacen uso para por ejemplo imponer sus ideas, pensamientos, a los demás, entre ellos, aquellos que están a su favor o de acuerdo y aquellos que no lo están.
La omnipotencia también se vincula con la capacidad de hacer de todo, hasta lo que se cree imposible o difícil.
Generalmente, la gente que ocupa oposiciones de poder suele mostrar esta tendencia a la omnipotencia, a creerse justamente que por ese poder o lugar de privilegio o decisión que ocupan pueden hacer y decir lo que quieran y todos deben aceptarlo así y tomarlo por verdad.
Por supuesto que vista de manera y manifestada de este modo la omnipotencia resulta ser híper negativa y una condición desagradable en quien la posee.
Muchos dirigentes políticos, especialmente cuando alcanzan posiciones de poder destacadas en sus carreras, como ser la presidencia de un país, suelen demostrar omnipotencia ante sus pares y si alguien osa desafiarlos en su poder o pone en cuestión alguna acción llevada a cabo en el marco de su administración, suelen mostrarse implacables con estos y hasta perseguirlos políticamente llegado el caso.
Por otro lado, cuando por esa omnipotencia que alguien siente que dispone es capaz de realizar actos que cercenan la libertad de los otros, sin dudas, debe apreciarse a la misma como un hecho grave y digno de recibir condena penal o social, según corresponda.
Y por otra parte, donde también el concepto de omnipotencia se encuentra muy presente es a instancias de la religión, ya que por ejemplo en el cristianismo, se considera que la omnipotencia es una cualidad única y propia de dios, y que es la que le permite ser capaz de llevar a cabo cualquier acción o gesta. Y esto es posible porque su poder no tiene restricciones y jamás desaparecerá por nada, es un poder de realizar lo que sea, de manera eterna.
Con un ejemplo lo veremos más plenamente, la resurrección de Jesús solamente fue posible por esa omnipotencia que posee dios. Asimismo, la capacidad de realizar milagros es algo que se determina únicamente por la omnipotencia que dispone.

OPTIMISMO

Se denomina optimismo a la disposición positiva frente a una circunstancia o a la existencia en general, es decir, el optimismo es una tendencia que pueden tener algunos individuos y que por ella tienden a ver y a juzgar cualquier situación, acontecimiento o persona, siempre desde su aspecto más favorable..
Se asocia por lo habitual con el buen ánimo para interpretar los sucesos de la vida cotidiana. Por ejemplo, ante la pérdida del empleo, el pensamiento inmediato de un optimista será conseguiré algo mejor apenas salga a buscar; ante una enfermedad, pronto me curaré; y ante cualquier otro obstáculo, lo resolveré sin problemas.
El optimismo presenta una íntima relación con la esperanza porque al igual que esta existe en quien dispone tanto de esperanza como de optimismo, la sólida expectativa que aquello que se espera o planea saldrá en definitivas muy bien a pesar que antes haya que superar obstáculos o contratiempos. Aún más, algunos creen que el optimismo surge precisamente de la superación de ese camino sinuoso y problemático, que una vez superado hace a la persona fuerte y capaz de poder superar todo tan solo con una actitud positiva ante la vida.
Quienes promueven la actitud optimista en la vida pese a lo que sea consideran que el optimismo es un indicio de buena salud mental e inteligencia emocional y asimismo el camino para alejarse de las afecciones físicas, que muchas veces se vinculan al stress, o el padecimiento de un cuadro de tristeza o insatisfacción personal. Entonces, el hecho de cultivar la positividad en la vida, de mirar siempre el lado bueno de todo, los hará disfrutar más de su existencia y estar fuertes si es que en algún momento llega un suceso desagradable al que haya que enfrentar con total vigor para superar.
En la actualidad, como consecuencia del avance del estrés en el mundo, y de la mano de ello la necesidad de la gente de superarlo a como dé lugar es que han surgido muchas organizaciones y corrientes que justamente postulan al optimismo como un pilar fundamental a la hora de enfrentar la vida y los problemas que aparecen. Estos sostienen que pensar en positivo sin dudas atraerá lo positivo a nuestras vidas. Incluso no solamente en lo que respecta a superación de problemas pensar en positivo y mostrarse optimista ayudará sino que también consideran que el optimismo es un vehículo para alcanzar el éxito.
En tanto, estas organizaciones enseñan técnicas a las personas para que puedan abrirse a una postura más optimista de la vida.
Una crítica habitual que se hace a la postura optimista es que suele dejar de lado los aspectos negativos de la existencia. Así, se la asocia con cierta frivolidad negadora. Si bien puede darse esta circunstancia, lo cierto es que no guarda relación necesaria con una visión optimista de la existencia. El optimista sencillamente cree que hacer hincapié en lo negativo no resuelve los problemas sino que por el contrario los agrava. En cambio, con los aspectos positivos pueden sobrellevarse a los negativos e incluso resolverlos. Esto hace de la actitud optimista mucho más que una voluntad pueril, la transforma en una verdadera muestra de racionalidad para afrontar la vida.

ORGULLO

El orgullo es sin dudas uno de los conceptos más familiares con el que las personas nos encontramos en nuestras vidas porque se usa para denominar una característica de la personalidad de una persona, siendo éste el sentido negativo que se le atribuye a la palabra. Y por otra parte, nos encontramos con otro uso, asociado a lo positivo, como contrapartida del anterior.
Porque orgullo puede referir la autoestima, vanidad, exceso en cuanto a la estimación propia, que generalmente viene acompañada de una cuota alta de arrogancia que presenta una persona en su forma de ser. Este sentido del término es generalmente utilizado cuando se quiere referir a la característica de la personalidad o forma de ser de alguien.
Cuando una persona cree que siempre tiene razón y aunque efectivamente no la tenga en alguna cuestión o asunto, jamás lo reconocerá o admitirá a causa de justamente su orgullo. A la persona que actúa en este sentido se la denomina popularmente como orgullosa/o. Laura es tan orgullosa que nunca nos reconocerá que se equivocó cuando nos dio mal la dirección de encuentro.
Generalmente este sentido del término orgullo es relacionado con la soberbia y se lo utiliza por caso como sinónimo de esta palabra. Porque cuando hay orgullo hay soberbia también, creerse que uno siempre tiene la razón, que se es superior y mejor que el resto aunque claramente no se lo sea.
Es habitual por esto que hemos comentado que las personas orgullosas, que disponen del orgullo como característica saliente de su personalidad, no sean muy queridas por su entorno, y aún más en cierto punto se las desprecie y haga de lado porque resulta ciertamente difícil de tratar con ellas.
El orgullo en este sentido debe ser considerado y tratado si es posible porque como dijimos le puede traer a la persona muchísimos problemas de relacionamiento con sus pares.
Y por otra parte, el término orgullo suele ser empleado para dar cuenta de aquella satisfacción personal que se experimenta por la consecución de un logro propio o relativo a uno mismo, es decir, por ejemplo, el éxito de algún ser querido, y que por supuesto se considera muy valioso, ya sea porque se lo estuvo deseando o esperando desde hace tiempo o bien porque las circunstancias en las cuales se dio, o bien el valor que ostenta, resulta y hace que uno se sienta plenamente satisfecho por el mismo.
Entonces, la significación positiva o negativa del concepto estará determinada por la perspectiva filosófica que se tenga en cuenta. En un sentido general, el orgullo suele referirse a la valoración del Yo sobre los deseos y los logros de los otros.
Una de las tantas valoraciones negativas del término resultan del cristianismo que relaciona al orgullo con la persona vanidosa y prepotente que suele dejar a Dios de lado. Más aún, para profundizar y confirmar esta concepción absolutamente negativa que la doctrina católica le imprime al concepto vale destacar que para la Iglesia Católica, el orgullo, la soberbia, es uno de los siete pecados capitales que pueden afectar al hombre muy negativamente, en su relación con Dios por supuesto y también con sus hermanos de fe. Como vemos, la religión católica cuestiona y tiene una visión muy crítica del orgullo a punto tal de considerarlo como un pecado capital, un gran vicio, del cual el verdadero cristiano debe corregir  para poder estar en armonía con la moral cristiana.

OSTENTACIÓN

La verdadera clave de la felicidad reside en tener la humildad de ser tú mismo y de mostrarte tal y como eres ante los demás sin demostrar algo que no eres, de lo contrario, se produce una lucha interior. Existen personas que viven centradas en el qué dirán, tienen miedo a aquello que opinan los demás y sufren por querer transmitir una imagen de perfección ante el otro. Esto es lo que lleva a muchas personas a caer en la ostentación de presumir en exceso de aquello que tienen porque en realidad desean hacer ver a las personas más cercanas que son muy felices.
Las personas que tienden a la ostentación también tienen el valor del materialismo y del consumismo dentro de su modelo de vida. La ostentación no sólo puede ser material, es decir, una persona puede presumir en exceso de que tiene una casa muy bonita, que tiene un trabajo con el que gana un gran sueldo o cualquier detalle de este tipo, una persona también puede tener ostentación a nivel emocional al querer ganar siempre las discusiones con los demás por querer llevar la razón en todo.
La ostentación puede producir un rechazo en otras personas cercanas que se sienten incómodas con alguien que transmite unos valores un tanto superficiales de la vida. Pero en otros casos, la ostentación también puede transmitir envidia en otras personas que viven centradas en su propia carencia.
La clave para poner freno a la ostentación es ser prudente y utilizar el sentido común entendiendo que la verdadera felicidad no reside en el tener porque la dicha se esconde en los placeres más sencillos de la rutina cotidiana. La ostentación está vinculada con la vanagloria de aquel que presume de forma constante por todo aquello que tiene.
En las relaciones personales es fundamental buscar el equilibrio que surge de la igualdad entre el yo y el tú. Es decir, tú eres importante pero el otro también lo es. Tener humildad para escuchar a los demás es el primer paso para poner freno a la ostentación de buscar demasiado protagonismo.
Con frecuencia, existen personas que tienden a la ostentación y quieren llenar a través de cosas materiales sus propios vacíos internos. En vez de vivir centrado en la exterioridad, la clave de la felicidad reside en la introspección de mirar dentro de uno mismo, ser sincero y coherente.

PACIENCIA

La paciencia es la virtud de mantener la calma ante la adversidad y los momentos de necesidad. Es importante destacar que es diferente de la pasividad frente al dolor; por el contrario, la paciencia mantiene la calma para encontrar las soluciones a los momentos difíciles, o por lo menos, para evitar que estos sean peores.
La existencia humana conlleva pruebas y desafíos que afectan negativamente la salud, la estabilidad económica, las relaciones afectivas, etc. Ante estas circunstancias se presentan varias respuestas por parte del sujeto; estas pueden agruparse entre actitudes positivas y negativas; las primeras resuelven los problemas, los atenúan o al menos evitan empeorarlos cuando carecen de solución; las segundas, por el contrario, sumen a la persona en el derrotismo, en el enojo infecundo que se opone inútilmente a sus semejantes y en el empeoramiento de los problemas. El primer camino para tomar las mejores decisiones suele comenzar por la paciencia.
La paciencia también es importante para la consecución de objetivos y la concreción de proyectos. Así, es frecuente que para llegar a una determinada meta se deban superar escollos y problemas. También es natural que muchos planes no terminen como empezaron. En todas estas circunstancias es importante mantener la calma para sobreponerse a los reveses y continuar con lo proyectado, aprendiendo de los errores y de los infortunios.
La paciencia ha sido materia de reflexión y valoración entre algunas religiones, en especial, en el cristianismo. En general, se la liga a la racionalidad y a la mencionada capacidad para sobrellevar dificultades. No obstante, en este caso, no solo se liga a un bien temporal, sino también a un medio para alcanzar la trascendencia.
Es importante rescatar la importancia de este valor que, siendo bien entendido, puede significar una mejora en la calidad de vida. Se hace especialmente necesario en estos tiempos, en donde siempre se demandan soluciones fáciles y efímeras.