lunes, 9 de enero de 2017

LOGRO

Un logro es la obtención o consecución de aquello que se ha venido intentando desde hace un tiempo y a lo cual también se le destinaron esfuerzos tanto psíquicos como físicos para finalmente conseguirlo y hacerlo una realidad.
Obtención de algo que se ha venido intentando y por el cual se invirtió tiempo y esfuerzos
O sea, el logro no es la consecuencia del azar o de la suerte que nos acompaña sino que es el resultado de una meta que una persona o un grupo se propusieron oportunamente y que demanda por parte de las mismas diversas acciones e inversión de esfuerzo para lograrse.
Una de las principales condiciones que deberá presentar el individuo que quiere lograr determinada situación en su vida es la tenacidad, que no es otra cosa que el esfuerzo fervoroso para poder lograr aquello que se desea con mucho anhelo.
Porque quien es tenaz se apretará y agarrará de sus propósitos para que no se le escapen. Raramente, quien resulta ser tenaz no logra aquello que se propuso oportunamente, ya que quien es tenaz se sobrepondrá incluso a las adversidades, sin prestar demasiada atención en el hecho que las cosas no están saliendo, porque está convencido, obstinado, que logrará aquello que quiere.
En tanto, el medio será el principal instrumento, la herramienta que un individuo necesitará para conseguir el logro de algún objetivo, y la planificación o planeamiento, es decir, tener uno o más objetivos a realizar con las pertinentes acciones requeridas para concluirlas con éxito, también es indispensable a la hora de lograr alguna cosa.
Las personas constante y cotidianamente estamos planteándonos metas en la vida, desde algunas muy básicas, como puede ser la de irnos de vacaciones cuando llegue el momento de receso escolar o laboral, o graduarnos en la carrera que estudiamos.
Pero claro, cualquiera de ellas, más o menos importantes, demandará de parte nuestra la realización de diversas acciones y actividades en pos de lograrlas.
Si nos queremos ir de vacaciones tendremos que haber ahorrado dinero durante el año para poder pagarlas; y si nos queremos recibir debemos de estudiar y aprobar conforme las materias.
Cada vez que un logro se concreta, invadirá a la persona o grupo, una tremenda alegría por saber que la tarea ha sido cumplida satisfactoriamente.
Los logros siempre implicarán un festejo y está bien que así sea porque normalmente cuestan y mucho, y entonces, llegado el momento de la obtención es necesario relajarse de la tensión que implicó el camino hacia él, y nada mejor que festejarlo.
Por otra parte, el término logro es popularmente empleado para dar cuenta de una ganancia o del lucro que produjo una cosa. “Afortunadamente la empresa produjo muchísimos logros durante este año”.
Y otro de los usos recurrentes de la palabra es como sinónimo de éxito. “El ascenso de Juan sin dudas es un nuevo logro en su carrera que no para de traernos satisfacciones”.

LUJURIA

Apetito sexual desmedido o exceso en cualquier nivel
El concepto de lujuria es utilizado en nuestra lengua en dos sentidos. Por un lado designa a aquel apetito sexual desenfrenado y excesivo que manifiesta una persona y por otra parte denomina el exceso que se observa o se dispone al respecto de determinadas cosas. Ahora bien, debemos decir que el primer sentido es el más usado y en el que inmediatamente pensamos al escuchar la palabra.
Debemos decir a propósito de la lujuria que se trata de una cuestión que es totalmente condenada y rechazada en la mayoría de las religiones, en el cristianismo, el judaísmo, por ejemplo.
La Lujuria, para la religión cristiana, es uno de los siete pecados capitales en el cual podemos incurrir los seres humanos y se trata del apetito desordenado y sin límites de los placeres de la carne. Mayormente se lo asocia al deseo sexual incontrolable, aunque también se utiliza para designar el exceso o demasía que alguien presenta en algunas cosas.
El cristianismo además sostiene que la lujuria es un claro atentado contra uno de los diez mandamientos, aquel que reza: “no cometerás actos impuros”. Inclusive la Biblia hace referencia a este comportamiento y lo condena por supuesto.
En tanto, a la persona que manifiesta esta inclinación se la conoce popularmente como lujurioso/a.
La lujuria, además es normalmente comparada con la lascivia, que es la imposibilidad que se le presenta a alguien de poder controlar su libido cuando alguna situación se la despierta; quien padece de estas cuestiones casi seguro de estar observando una película condicionada empezará a pensar sin control en el sexo, es decir, todos sus pensamientos y quienes se presenten ante él, aun no teniendo nada que ver, pueden ser objetos de ese mencionado comportamiento.
Por otra parte, así como para los católicos la lujuria es una situación condenable, también, hay otras religiones que la desprecian y la intentan combatir, el hinduismo, por ejemplo, señala a la misma como uno de los cinco males del mundo.
Volviendo al cristianismo, esta religión considera que el deseo sexual ya de por sí está teñido de lujuria, esté o no esté vinculado al campo de la obsesión. Es tan importante la condena moral que la misma recibe en este tipo de contexto que ha llegado a desembocar en la prohibición, bajo todo punto de vista, de la existencia de relaciones sexuales por afuera del matrimonio en el caso de los cristianos.
La psicología explica que la lujuria se encuentra estrechamente vinculada a los pensamientos posesivos sobre otra persona y entonces, aquí es donde radica el problema y puede resultar peligrosa, porque cuando la misma alcanza un nivel patológico puede llegar a desatar comportamientos altamente complejos y graves y por supuesto totalmente condenables desde los planos morales, filosóficos y religiosos, como ser, abusos sexuales, violaciones, compulsión sexual, entre otros.
En la actualidad, lamentablemente, se denuncian de manera constante casos de abuso sexual, abusos que son cometidos por familiares de la persona abusada, por allegados y también por personas desconocidas que los atacan por ejemplo en plena calle.
También, la lujuria, suele ser desencadenante de otros comportamientos complicados en materia sexual como es el caso de la promiscuidad y decimos complejos porque la promiscuidad consiste en el mantenimiento de relaciones sexuales con muchas personas al mismo tiempo y normalmente sin utilizar ningún tipo de protección, situación que puede dar paso al contagio de enfermedades de transmisión sexual tal es el caso del HIV o la sífilis.

MANIPULACION

El término manipular ostenta dos significados bien disímiles entre sí y que está más que nada determinada por la connotación positiva y negativa que presentan según se los utilice. Por un lado, la palabra manipular implica o refiere a la capacidad que tienen algunas personas para manejar determinadas cosas, trabajos, objetos, especialmente aquellos delicados o que requieren de precisión para su funcionamiento. Entonces, comúnmente se dice o se piensa que un relojero será la persona indicada para manipular un reloj antiguo, ya sea que haya que repararlo o bien cotizar su valor en caso que se lo quiera vender.
Obviamente y como muy fácilmente se pudo apreciar, esta es la acepción que ostenta la connotación positiva o neutral, si quieren, del término manipular, en tanto, la que está cargada o teñida de una concepción negativa es aquella que refiere que manipular es también aquel control sutil que puede ejercer una persona, grupo, empresa u organización sobre el resto de las personas que los rodean, haciendo que sus opiniones o manifestaciones respecto de algún acontecimiento en particular no se desarrollen o desempeñen de la manera más libre y natural, porque ellos previamente ejercieron su pertinente supresión o modificación de la realidad en cuestión motivados por algún interés personal o por la tutela de intereses que ejercen de otros.
Este último caso se da y se ha dado a lo largo de la historia también, con mucha recurrencia en el ámbito del periodismo, porque claro, el periodismo en muchos casos se ha erigido por ser un modelador de conductas y opiniones, entonces, en algunos momentos históricos de debilidad económica o en los que imperaba la debilidad ideológica, estos han sido el objeto de la manipulación de la información de parte del estado o de algún organismo o empresa que detentaba el suficiente poder como para hacerlo.
Por ejemplo durante el régimen nazi y también durante el lapso de tiempo que duraron algunas dictaduras, la manipulación de la información, fue una de las prácticas más comunes y utilizadas para esconder la realidad por un lado y para disfrazarla por el otro.

MELANCOLIA

La melancolía puede ser descrita como un estado de ánimo a partir del cual la persona suele sentir tristeza de manera permanente por sobre otras emociones positivas claro está.
Tendencia permanente a la tristeza
La persona que está invadida por la melancolía no puede disfrutar de las cosas de la vida ni tampoco se siente a gusto con ella y con todo aquello que le va sucediendo.
Si bien en algunos casos la melancolía es entendida como un estado de ánimo de alteración (es decir, de no normalidad), puede ser también una sensación que se presenta en diferentes momentos y situaciones sin volverse un fenómeno permanente, en cuyo caso estaríamos más próximos a hablar de depresión.
La melancolía es una de las características del ser humano entendido como ser que siente y que vive sus experiencias cotidianas a través de la emoción. La palabra melancolía proviene del griego 'melancholia', significando este término tristeza o abatimiento.
Así, el estado de melancolía se representa en el individuo a través de cierta pesadumbre, tristeza, falta de energía, aburrimiento, angustia y también de fenómenos físicos como el llanto, dolores específicos, sensación de incomodidad, etc.
En términos orgánicos, se cree que la melancolía puede ser causada por el exceso de bilis, la sustancia que se produce en el hígado y que tiene que ver con la digestión.
Esta creencia se remonta a la Antigua Grecia en donde la bilis negra era considerada como uno de los líquidos fundamentales del organismo humano y se creía además que estaba asociada a la tierra. En tanto, cuando había una predominación de la misma en el organismo era capaz de generar un estado de nostalgia y de tristeza que volvía a la persona que lo padecía retraída e introvertida.
La melancolía es muchas veces asociada con determinadas actividades, principalmente con personajes sociales como los artistas, quizás los que están más en contacto con sus emociones y sensaciones a la hora de realizar sus trabajos. Se considera que muchos de los grandes artistas de la Humanidad han logrado sus mejores producciones bajo el efecto de estados anímicos tales como la melancolía, la tristeza, la desesperación o la ira.
Normalmente, la melancolía forma parte de los diferentes estados de ánimo por los que pasa el ser humano a lo largo de su vida cotidiana. Sin embargo, en muchos casos, la presencia continua de melancolía, en niveles importantes, puede señalar el desarrollo de estados psicológicos conocidos como depresión, bipolaridad y otras alteraciones de la calidad de vida mental de la persona que sin duda perjudican su buen desempeño y desarrollo.
Afortunadamente, los avances que ha habido en el campo de los padecimientos mentales ha generado que hoy sea ciertamente posible tratar la melancolía y por supuesto con ello mejorar la calidad de vida de las personas que estén padeciéndola.
Los profesionales como psicólogos y psiquiatras la consideran una enfermedad que dependiendo del caso en cuestión puede tratarse con terapia, con medicación, o con una combinación de ambas.
A través de la terapia, el profesional y su paciente podrán bucear acerca de las causas internas, los factores que desencadenaron la melancolía. La muerte de un familiar, una separación sentimental, el fracaso en algún proyecto pueden ser los desencadenantes del estado melancólico.
Y por su parte, los medicamentos lo que realizan es controlar y atenuar los síntomas físicos que normalmente genera este padecimiento, tales como dolor de cabeza, malestar estomacal, nauseas, entre otros.
Existe una coincidencia entre los especialistas al respecto que la melancolía se convierte en patológica cuando comienza a alterar el pensamiento de la persona y también dificulta su desempeño en el plano social.
Será normal que una persona sienta melancolía al repasar recuerdos con familiares que ya no están físicamente, sin embargo no lo será cuando esa melancolía se vuelve repetitiva y genere que la persona se recluya y abandone sus contactos sociales. Este estado de cosas merece una consulta médica y tratamiento.
No tratarla a tiempo puede devenir en una depresión grave.

MENOSPRECIO

La palabra menospreciar es tener a una determinada cosa o a una persona en menos de lo que realmente es o lo que se merece.
Y  también la palabra menospreciar implica el desdeño y desprecio que se siente por algo o alguien.
Cabe destacar que a instancias de la Psicología el desprecio es una aguda sensación de falta de respeto, reconocimiento o aversión que se siente respecto de algo o alguien. Casi siempre implica la negación y la humillación del otro de quien además se pone en duda tanto su capacidad como su integridad moral.
Una persona que desprecia a otra la mirará con desdén y ese otro, como contrapartida, se sentirá indigno y humillado, porque no hay nada más bajo entre los seres humanos que recibir del otro una mirada plagada de rechazo por lo que se es y porque no también por lo que no se llegó a ser.
También es importante advertir que en la mayoría de los casos esa falta de respeto que implica el desprecio puede desembocar en graves consecuencias psicológicas para la persona objeto de desprecio, no nos olvidemos que los seres humanos necesitamos en muchas situaciones, especialmente a los comienzos de nuestra vida cuando se instala la personalidad, la palmada, la felicitación del otro y cuando por el contrario, lo que prima es la mirada desdeñosa, entonces, ese individuo podrá crecer con mucho resentimiento y odio.
Normalmente, el desprecio se equipara con el odio y está relacionado a sentimientos de amargura y de indignación.
De ninguna manera quien siente desprecio podrá sentirse un individuo pleno, porque como indicábamos, al tratarse de un sentimiento tan aproximado al odio, es imposible que un individuo sea feliz si desprecia a otro.
En tanto, la palabra menospreciar suele ser asociada a términos tales como: despreciar, desairar, desdeñar, postergar, subestimar, relegar, ignorar, humillar, degradar, arrinconar y se opone directamente a conceptos como los de apreciar y justipreciar.

MEZQUINDAD

Cualidad de quien reduce excesivamente el gasto.
Cualidad de quien carece de nobleza de espíritu.
Acción o cosa tacaña o ruin.
La palabra mezquino reconoce su origen etimológico en la lengua árabe. Proviene de “miskin” término que a su vez fue derivado del arameo, y éste del acadio, donde con “mezquino” se nombraba a quienes eran súbditos palaciegos, hombres libres no aristócratas, que prestaban sus servicios en los palacios de los “Amelu”; y que eran llamados “Mushkenu”. En el Corán, puede traducirse “miskin” como “indigente”; aunque al pasar al español, su significado pasó a ser la cualidad negativa de alguien ruin, avaro, tacaño, egoísta y pobre de espíritu.
Quien es mezquino escatima lo que posee, ya sea material o inmaterial. Es lo contrario a lo generoso, solidario y altruista.
También con mezquino se hace referencia a algo pequeño, mísero e incompleto.

MIEDO

El miedo es una sensación asociada con lo desagradable, que se manifiesta tanto en los seres humanos como en los animales, ante la percepción de un concreto, inminente o futuro peligro, daño, que amenaza ciertamente su equilibrio y tranquilidad. Al miedo lo podemos incluir dentro del grupo de emociones primarias, que entonces se va a despertar ante la aversión innata de los seres vivos ante la amenaza que le provoque alguien o algo.
Seguramente no lo sepan o jamás se hayan puesto a pensarlo, pero el miedo es parte de un complejo entramado, que incluye, no solamente cuestiones y consecuencias fisiológicas primarias, sino también psíquicas.
Será en el sistema límbico, encargado de regular las emociones y que más precisamente se ubica en el cerebro, tanto de los animales como de los seres humanos, donde se encuentra el mecanismo que da rienda suelta al miedo. Es decir, allí tienen lugar la huida, la lucha, la resistencia al dolor y todo lo inherente a la conservación de la especie.
Lo que hace este sistema es revisar en todo momento (incluso cuando estamos durmiendo) toda la información que llega de los sentidos y esto es posible gracias a la amígdala, que es la que controla y localiza el miedo o el afecto, según corresponda. Entonces, cuando el ser humano o el animal reciben una advertencia de peligro, la amígdala se activa y genera los mecanismos de defensa que antes hablábamos, como ser la lucha, la huida, entre otros.
Los expertos en neurociencias y conducta animal y humana coinciden en señalar al miedo como uno de los mecanismos que desencadenan las respuestas de tipo fight or flight, esto es, combatir o huir. En efecto, los mecanismos bioquímicos y neurológicos que hemos mencionado se asocian con una aceleración del ritmo cardíaco, un discreto aumento de la presión arterial, una acentuada dilatación de las pupilas y un mayor flujo sanguíneo hacia las extremidades. Así, el miedo produce concretos efectos físicos fáciles de detectar y observar, sino fíjense en la siguiente lista y no me van a decir que alguna vez no han padecido un síntoma bastante parecido o igual: palpitaciones, enrojecimiento, estiramiento de los labios y arrugue de la frente, entre los más obvios.
Por otro lado, será casi un hecho, que determinada situación que nos provocó miedo, como puede ser que pasamos por una esquina y un perro que habita allí, casi nos ataca, por esta cuestión del mecanismo de defensa innato, hará que no la volvamos a repetir, es decir, no volvamos a pasar por ese mismo lugar. Esta conducta de evitación está mediada biológicamente por mecanismos de enorme complejidad que involucran a la memoria y a centros corticales superiores del cerebro.
Además, vale recordar que un evento traumático que ha gatillado una reacción de temor puede dejar consecuencias relevantes sobre la conducta. Entre otras, se destaca el ahora popular trastorno de estrés postraumático, que consiste en una adaptación patológica de la personalidad y el sistema nervioso central, por la cual existe persistencia de los cambios biológicos asociados con el miedo. Esto provoca graves anomalías que predisponen a cuadros clínicos y mentales más graves.
Esto no debe confundirse con la fobia social, esto es, el temor a determinados entornos sociales, que es en realidad una forma de ansiedad persistente y patológica relacionada con mecanismos emparentados con aquellos que se asocian con el miedo. Como dato de interés, tanto los animales como el ser humano pueden corregir el miedo (agudo) y sus consecuencias (crónico) mediante el aprendizaje, ya que al advertir que el proceso generador del miedo es en realidad inofensivo o controlable, estos complejos aspectos biológico se "adaptan" para modificar la conducta y alcanzar mejores resultados.